Cómete un Gansito

Yo preferiría comerme un Chocotrorro o un Dálmata.

Pero para efectos prácticos de este relato el Gansito funcionó a la perfección.

Un amigo me contó que perdió su cartera con todo el dinero que tenía.

La busco por todas partes sin encontrarla. Entre más buscaba más se estresaba.

Con la cabeza bloqueada, desesperado y sin saber qué hacer, lo único que se le ocurrió fue ir a una tienda a comprar un Gansito y comérselo, aunque no es muy afecto a los dulces.

En ese momento fue cuando recordó que había ido al Centro en la mañana a comprar unas cosas a una tienda, ahí sacó su cartera para pagar… la última vez que la vio.

Se fue de inmediato a la tienda, y tuvo la buena suerte de que le guardaron la cartera y se la devolvieron, con todo el dinero íntegro.

De esta historia lo que más me inspira es lo contrainutitivo que resultan a veces nuestras decisiones más eficientes.

Nada tiene que ver con hallar algo, comerse un pastelito.

Por eso el movimiento fue tan prudente.

Justo al hacer algo distinto a lo esperado el cerebro de mi amigo se desbloqueó y recordó lo que necesitaba.

Creo que cuando más  atorados estamos con un tema, la estrategia de comerse un Gansito, o tomarse una siesta, o darse un bañito caliente, o hacer algo nuevo y que es por completo distinto, además de agradable (o neutro) a lo que sentimos que necesitamos resolver.

La eficiencia de esta estrategia es que diluye las resistencias mentales y emocionales que nos abruman al obsesionarnos con algo.

Aunque suene a comercial de chocolate gringo…

Cuando te sientas estresado, cómete un Gansito.

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4 comentarios en “Cómete un Gansito”

  1. Buenas noches.
    como dice siempre nos enfrascamos en pensar en el problema y el echo de hacer algo distinto nos desbloquea o estar atados a ese problema, el cual se puede solucionar pero siempre estamos pensando en el problema

  2. Desbloquearme no es sencillo y menos cuando es algo que realmente me preocupa o necesito solucionar en breve, suelo ser demasiado aprehensiva.
    Gracias por la entrada, Doc!

    1. Todos tenemos esa parte aprehensiva y paranoica.

      Reconocerla como la humanidad que nos distingue es la primera tarea.

      La segunda, para trascenderla, supone poner la atención en algo trivial y diferente a nuestra preocupación.

      ¡Aprecio mucho tu comentario Soledad!

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