Sé “imperfeccionista”

“Sé impreciso”.

“Sé imperfeccionista”.

UN CAMINO DE MI MILLAS EMPIEZA POR UN PASO    (LAO TSE)

Así se intitulan 2 apartados de un libro, Principles de Ray Dalio.

Esas 2 ideas me resultan liberadoras y prácticas.

Una cicatriz que dejó alguna trauma de mi infancia supone a mi papá gritándome enojado:

“¡Si vas a hacer algo, hazlo bien! ¡Sino, mejor no lo hagas!”

Mi papá cambió con los años, yo también, el contexto, igual, empero, tardé bastante en darme cuenta de lo profundo que se filtró esa idea.

La vida me trata bien, pero me remuerde a veces haber dejado pasar oportunidades por pasarme de reflexivo esperando condiciones óptimas.

En lo personal, esas 2 ideas: ser “imperfeccionista” e impreciso y aceptar la incertidumbre para moverme lo más pronto posible me ayuda a construir confianza y curiosidad.

Un movimiento titubeante, mediocre, tibio, pero movimiento al fin, me genera inercia para aprender a reconciliarme conmigo.

Hacer algo “mal”, “imperfecto”, “torpe”, “a medias tintas”, me genera mucho más resultados y retroalimentaciones que pensar y ensayar de manera indefinida en mi cabeza al tiempo que alimento mis dudas.

Es probable que una vez ejecutado ese primer movimiento venga después un destello de autocrítica en el que me compare o piense que pude haber hecho diferente o “mejor” mi acción. Sin embargo, ese rumor tiende a ser menos molesto que el sentimiento de que debería  hacer algo o que el tiempo se me va o de que perderé una oportunidad valiosa, o que de plano descalificaré una experiencia, pero después de vivirla en carne y hueso, no idealizada en mi imaginación.

En lo personal, quedarme estático tiende a cobrarme una factura más elevada que empezar a moverme en algo que sé que me conviene pero me cuesta trabajo emprender.

La capacidad para reprocharme por no hacer algo puede ser muy ruda, igual que la indecisión que se incrementa entre hacer o no hacer.

Me resulta que moverme un poquito, en lugar de hacerlo para cuando tenga ganas, tiempo o inspiración, me brinda, de entrada: paz mental, y como efecto secundario: ímpetu para continuar o certeza para dejar de hacer y enfocarme en algo más sin masticar en mi cabeza el desgaste de una posibilidad que cada vez más lejana sólo me serviría para azotarme y acumularla a mi catálogo de sueños sin vivir.

Empezar un movimiento imperfecto me posibilita hacer ajustes y enamorarme de procesos, más que desesperarme por alcanzar objetivos que ensayados en mi imaginación me abruman.

No postergues, sé imperfeccionista.

(PD: esta entrada empezó como un renglón  un lunes que fue acumulando letras a lo largo de una semana XD).

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6 comentarios en “Sé “imperfeccionista””

  1. saludos antes que nada.
    Me parece una observación muy atinada. no lo habia analizado asi. casi no me permito equivocaciones y aún cuando estas las hago , me siento mal conmigo mismo, cuando en realidad es parte de un proceso.

  2. Creo que a cada quien le resultan las cosas de manera diferente, es una perspectiva y bien por las personas que al final se mueven y hacen algo, como dicen dentro del desorden existe el orden, es mil veces mejor hacer algo a no hacerlo. Aunque para mi pensar es muy pobre moverse a “medias” “imperfecto”… ahí es donde el término es erroneo, nada es perfecto, siempre hay algo mejor o peor, pero uno hace lo que “mejor” sabe hacer y puede. Moverse bajo un esquema de “mediocridad” “mal” “torpe” genera eso, y no tener la satisfacción que puedes hacer algo bien, apoco cuando exiges un pago por tus servicios pides “a medias”? cuándo te tengan que operar por un hueso roto lo harán “a medias”? cuando tengas hijos les prestas atención “a medias”? por eso existe el otro lado: “responsabilidad” “profesionalismo” “educación y conciencia”. Esto de pensar imperfecto lleva a la nuevas nuevas generaciones a excusar sus comportamientos inútiles sin sentido y pobres para al final ofenderse diciendo “ay pero mira al menos hice algo…. mediocre…. imperfecto….. poco profesional…. pero agradece que lo hice”.

    1. ¡Hola Karina!

      ¡Gracias por comentar!

      Hay experiencias que nos resultan obligadas o gustosas, como el pago de compromisos o situaciones límite de salud.

      Hay otras experiencias que sabemos que nos hacen bien, pero no es tan fácil ejecutar ni a medias, como ahorrar, poner límites amables, capacitarnos, comer bien, etc.

      En esas experiencias en particular es donde propongo ser imperfeccionista. Esa mediocridad de un primer movimiento posibilita una bola de nieve que puede concluir en avalancha.

      Aprecio tu comentario, pues me ayuda a precisar.

  3. Doc,
    Cómo me cuesta trabajo el “por lo mientras” pero, estos últimos dos años tuve que hacer cosas así y me generaron movimientos.
    Poco a poco he aprendido de esos pequeños pasos que me han ayudado a hacer grandes cosas en mi presente y me da buenos resultados.
    Experimentar, tomar conciencia de que lo que hago no es perfecto pero es “lo que de momento puedo hacer” no lo hace mediocre, lo hace necesario para que al final de un resultado positivo.
    Gracias, Doc, me resultan muy reconfortantes tus lecturas estos días.

    1. El “por lo mientras” fácilmente tiende a ser un ejercicio de improvisación necesaria, un remiendo que termina por resultar más funcional que un parchado.

      La sumatoria de muchas pequeñas batallas que ganas de manera cotidiana van a generar un retorno de inversión que la Soledad del futuro va a agradecer.

      ¡Gracias por tus comentarios Soledad!
      El ser imperfeccionista supone un movimiento inmediato concreto y chiquito, que resulte tan sencillo que nos invite a hacerlo por más incómoda y poco urgente que pueda parecer una acción que nos conviene.

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