4 tipos de movimiento

Creo que hay 4 tipos de movimiento y si sabemos en cuál nos encontramos será más fácil aceptar nuestra humanidad y aprovechar la tendencia, beneficios y resistencias ( sí, es posible aprovechar también los obstáculos) que cada momento de vida nos posibilitan. Esos 4 tipos son:

  1. Necesidad.
  2. Deseo.
  3. Gusto.
  4. Inercia.

Describo cada uno a continuación:

  1. Necesidad.

“Quemar las naves”. “Tocar fondo”.

Son dos frases que definen esta clase de movimiento. No nos queda de otra. Deja de importarnos la opinión, el reconocimiento, el rechazo o el fracaso.

La situación actual es insostenible y no nos queda más que movernos.

Si no hacemos algo diferente las consecuencias terminan por ser más dolorosas, la angustia se vuelve inmanejable, la deuda y la duda, el tumor y el temor crecen exponencialmente…

Este tipo  de dinamismo implica moverse o sentir que te mueres, o morirte en realidad.

Aquí descubrimos recursos que no sabíamos que teníamos.

No hay inspiración, no hay motivación, no hay propósitos, ni promesas, no nos podemos permitir el lujo de perder en esas frivolidades el tiempo y la energía.

No sabemos que puede pasar si nos movemos, pero si no lo hacemos tenemos la seguridad de que nuestro malestar se incrementará.

Una vez leí que nos cuesta tanto trabajo cambiar por un simple asunto de administración; el cerebro  necesita ocupar 3 VECES MÁS ENERGÍA para un movimiento nuevo que para repetir. Por simple cuestión de supervivencia el cerebro tiende a ser “flojo” y se apega a rutinas y a lo familiar.

Sólo cuando lo conocido supone más desgaste, el cerebro se obliga a improvisar.

Estas experiencias se refieren a nuestro mecanismo más primitivo: lucha  o huida.

Es donde nos sentimos acorralados o con el agua al cuello.

 

2. Deseo.

Aquí están el enamoramiento, el sexo y el amor.  Todo se hace con un disposición tremenda.

Al igual que en el inciso anterior, no nos interesa la opinión de los demás, si acaso la pedimos o escuchamos es para justificar  y confirmar nuestras decisiones.

Nos obsesionamos con algo o alguien.

No nos preocupa tanto el rechazo, ni el fracaso y la vergüenza, si no desaparece, si disminuye; en esta clase de movimiento, incluso parece que entre más resistencias encontremos, más nos encaprichamos siempre y cuando haya una pizca de esperanza.

Aquí también aplica la “inspiración” espontánea.

Esa que esperamos tener o que nos caiga de repente, a veces llega un subidón de energía y disposición, va a pasar, así que conviene aprovecharlo, pues es un estado que tiene caducidad.

La competencia y rivalidad también suponen deseo. Considerar a una meta y obtener retroalimentación de que vamos avanzando alimenta esta clase de movimiento, en este caso, se funde la línea entre deseo y, como veremos en el cuarto punto: la inercia.

3. Gusto.

Supone aquellas cosas que disfrutamos. Nos resultan cómodas y es fácil quedarnos clavados ahí al grado de llegar a sentir remordimiento, de ahí viene la denominación: “gusto culposo”.

Las cosas que haces sin esfuerzo, por las que llegas incluso a pagar con disposición para hacer, eso es: gusto.

Es más fácil hacerlo que dejar de hacerlo.

Muchas veces nos ayuda a renovarnos este ímpetu si lo vivimos con consciencia, sin embargo, nos genera remordimiento cuando nos saturamos, ya que es muy fácil enviciarse con este dinamismo.

El gusto es algo con lo que luchas a veces, implica a nivel superficial e inmediato: gratificación.

 

4. Inercia.

Tanto en física como en emociones se aplica la primera ley de Newton: un cuerpo en reposo o en movimiento lineal mantendrá ese estado (sino se le aplica una fuerza externa).

El primer paso de lo que sea tiende a ser el más complejo. Una vez iniciado un movimiento, llegará un punto en que se vuelve difícil romper ese ímpetu.

Evolucionamos y nos movemos si vemos resultados en lo que hacemos.

Involucionamos y nos saboteamos, si la retroalimentación que nos entrega el entorno no es dolorosa.

La inercia se refiere a las costumbres, tradiciones, rituales, cosas que hacemos sin pensar, hábitos.

 

Los 4 tipos de movimiento pueden combinarse, hay cosas que necesitamos hacer y nos gustan o se volvieron costumbre y de ahí les agarramos afición, existen decisiones que empezaron como deseo y las volvimos necesidades, y hasta adicciones.

Si sabes que tipo de movimiento vives, será  más fácil asumirlo, aprovecharlo, estimularlo o modificarlo.

 

 

M

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2 comentarios en “4 tipos de movimiento”

  1. Qué interesante está esto, Doc!!!
    A veces voy tan rápido que ni siquiera me da tiempo de definir porqué me muevo y, simplemente, me muevo… pero identificar qué tipo de movimiento y porqué suena bastante interesante.
    Creo que, a veces, no me importa porqué me muevo, simplemente necesito dejar de estar estática.
    Insisto, me resultó muy interesante…
    Muchas gracias, Doc!
    =)

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