Una vez escuché que una inversión muy profunda en una relación de pareja implica no irte a dormir pelead@, o al menos mostrar la disposición de resolver.

Una vez escuché que una inversión muy profunda en una relación de pareja implica no irte a dormir pelead@, o al menos mostrar la disposición de resolver.

Hace un tiempo escribí una entrada que aludía a la mejor película de terror que podríamos encontrar, la que nos inventamos en nuestra cabeza con fantasías de catástrofe en momentos de desesperación.
Es muy frecuente que al vivir incertidumbre, nos preparemos en cabeza y corazón para el peor escenario: simple supervivencia.

Creo que parte de la riqueza de la vida la supone el contraste. Los opuestos nos permiten definir y valorar. Sin tristeza nos sabríamos lo que es la felicidad, ni sin el dolor tendríamos claro el placer.

Un paciente que es demasiado responsable y escrupuloso, en un momento dado me dijo:
“Estoy preocupado de que no tengo de qué preocuparme.”