¿cómo dejar de preocuparse?

De chico leí este libro que trata de un personaje que se la pasa proecupándose.
De chico leí este libro que trata de un personaje que se la pasa proecupándose.

 

Un paciente que es demasiado responsable y escrupuloso, en un momento dado me dijo:

 

“Estoy preocupado de que no tengo de qué preocuparme.”

Después de algo de  tiempo vi una película con poco presupuesto, una mala historia, actores poco conocidos, pero con muy buenas preguntas llamada: “El club de los genios”.

 

Una de dichas cuestiones se refiere a por qué tenemos tantos problemas en la actualidad, si existe acceso a recursos, información y tecnología que nunca antes habíamos poseído.

 

La respuesta me dejó perplejo:

 

“Tenemos necesidad de preocuparnos. Si resolvieramos todos los problemas del mundo, estaríamos felices un rato y después nos suicidaríamos.”

 

En algún punto, somos adictos a preocuparnos. Añoramos vacaciones o descanso, o resolver algún tema. Pero una vez concluido ese trámite o alcanzada una meta volvemos a preocuparnos por algo nuevo.

 

Existe algo que puede resolver esta compulsión crónica a la preocupación, y creo que se refiere a encontrar un sentido a lo que hacemos (para más sobre el tema, el libro: El Hombre en Busca de Sentido, de Víktor Frankl, es revelador).

 

Cuando encontramos un sentido a lo que hacemos, desaparece el sentimiento de vacío o la necesidad de preocuparnos…

y una manera para dejar de preocuparse, es darse cuenta de que en alguna parte profunda de nosotros existe una adicción inconsciente a preocuparnos o a sabotearnos cuando todo está bien.

 

Si reconocemos esa necesidad inconsciente, será más fácil reemplazar la preocupación por un sentido o propósito. A diferencia de la incomodidad que genera preocuparse, un sentido, se vive con la sensación de trascendencia, de integración, de que el tiempo vuela y todo se acomoda.

 

Así que la próxima vez que sientas que no puedes salir de una espiral de preocupaciones, pregúntate: “¿qué gano con preocuparme?” Y trata de ir más lejos de la respuesta automática que supone la palabra: “Nada”.

 

Ahí empieza la construcción de un propósito o sentido.

 

Por si te interesa la historia de “Don Preocupón.”

 

 

Arturo Hernández Vera, especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja

Psicólogos y terapia individual y terapia de pareja en el D.F., ahora CDMX.

artherver@yahoo.com.mx

0445530729624

 

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2016 Arturo Hernández

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *