
Hace unos meses compartí una entrada acerca de la “Práctica deliberada”, en la que describía la teoría de como 10 mil horas de ejecución consciente en alguna actividad es el camino hacia la maestría en el ámbito practicado.
Una idea que complementa a dicha práctica es la del “descanso deliberado”.
Es refrescante considerar que para tener un desempeño sobresaliente, requerimos condiciones que nos restauren, para regresar con disposición, curiosidad y asombro a la habilidad o trabajo que deseamos cultivar.
Lo que distingue este reposo, es que es un descanso consciente, con intención y, en ocasiones, activo.
Hace varios años me sorprendió la manera de trabajar de una entrenadora con la que vi un desarrollo que no imaginaba, sin lesionarme. Ese proceso me hace pensar en ese descanso deliberado.
A grandes rasgos la dinámica era: empezábamos en enero con un incremento de carga moderado, ésta subía hasta verano y empezábamos a reducir ritmo, distancias y velocidad desde septiembre para que en diciembre nos olvidáramos del ejercicio y comiéramos lo que se nos antojara.
Lo que me sorprendió el primer año fue que ese mes de pausa, era tanto un paréntesis psicológico como físico que permitía asimilar toda la carga de desgaste físico del año. Ese último mes de no hacer, era tan importante como los entrenamientos.
Ese momento estaba planeado, no era un lapso de desidia en la que uno tenía el proyecto de hacer mañana algo, y pelearse con la culpa de no iniciar.
Era un momento de renovarse a partir de quedarse quieto, y hacer cosas diferentes que le permitían a los músculos asimiliar el trabajo hecho, y a las articulaciones recuperarse.
Esta experiencia es lo que entiendo por descanso deliberado, no un divagar pasivo consumiendo para distraerse, sino un proyecto que te aligere despues de vivirlo y que incremente tu ánimo hacia lo cotidiano.
El reto en nuestro trabajo o hobbies, supone anticipar y agendar este momento de restauración experimentarlo, depurarlo a nuestra medida, ya que nadie te va a dar ese oportunidad en un mundo que lucha por captar tu atención y tu energía sin que te des cuenta.
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Me encanta el concepto, hoy en día creo que ese descanso debe incluir descanso de las redes sociales que tanto nos absorben en el día a día. Un momento para ínteriorizar aunque a veces eso da miedo.
Saludos Arturo!
Poner pausa por momentos a la tecnología, a la productividad superficial, a ña saturación puede dar mucho miedo al principio, pero la claridad, la ligereza y las sensación de abundancia de tiempo que se puede conseguir, al menos a mí, no me deja de sorprender.
¡Gracias por comentar Cristina!
Descanso de lo que agarramos en automático como “descanso”
Me causa mucho conflicto algunos compañeros de trabajo que se sienten “orgullosos” de decir que en más de X años no han tomado vacaciones…
Planificar el descanso -vacaciones- también es parte de un triunfo personal para mi porque sé que me puedo desconectar de todo cierta cantidad de tiempo sin que al regresar me encuentre con una pirámide de problemas que se acumularon en unos días.
Descansar deliberadamente es un triunfo y un gozo aunque la mayoría lo vea como algo “improductivo”…
Saludos, DOC!!!
Cuestionar la productividad superficial nos ayuda a desarrollar la productividad esencial que depende de las necesidades, deseos, salud, experiencia y momento de vidabde cada quien.
¡Qué sigas encontrando descanso deliberado en tu vida Soledad!