Juega

 

Es popular el dicho que expresa que la ociosidad es madre de vicios, pero no creo en las generalizaciones superficiales.

Ayer me pidieron hacer un dibujo. Desde la secundaria no dibujaba algo con consciencia.

Me gustó lo que salió en la foto de arriba.

Aprendo varias cosas de ese dibujo.

Creo, pero no me encanta la convención de: “yo sólo funcionó bajo presión”.

La presión y sus derivados: dolor, angustia, coraje, pueden ser musas eficientes, me inspiran de un manera práctica aunque masoquista.

Pero jugar, me libera, me permite fluir y ser curioso, explorar y que el tiempo se distorsione, para volverse fugaz, pero también profundo y deliciosamente prolongado.

Del dibujo aprendo o repaso que:

1. El sistema nervioso es impresionante:

No olvidamos, todo lo almacenamos. Habrá recuerdos o habilidades más arraigadas que otras, pero todo se va al inconsciente. Años sin dibujar y aprecio que mis manos no son tan torpes.

 

2. Me conviene suspender expectativas:

No sabía si me saldría o no el dibujo, dude un segundo y empecé a trazar, solté la duda y ejecuté. Me moví. No buscaba un resultado concreto, ni perfecto, sí buscaba un punto, una línea o una referencia, no más.

El conjunto de puntos y líneas construyen algo más grande, pero es fácil subestimar una pequeña acción inmediata y las inercias que va a generar.

 

3. Puedo encontrar confianza en fuentes diversas:

Esto ya lo escribí otras ocasiones: la confianza a veces viene de experiencias inesperadas.

Así como somos permeables a la crítica y las malas vibras de otras personas que afectan nuestro estado de ánimo, darnos chance de ser influidos por la confianza que otros nos tienen, amigos, familiares, maestros, entrenadores…  es un recurso digno de ser aprovechado como combustible.

Si una amiga no me hubiera pedido que le dibujará un dinosaurio en su hombro, a mí no se me hubiera ocurrido.

Confía en que puedes hacer algo que alguien más ve en ti, aunque tus dudas te griten en silencio dentro de tu cabeza lo incapaz que eres o lo mal que harás las cosas.

 

4. Que es placentero y fácil clavarse:

Cuando dibujaba, llegó un momento en el que dejé de pensar, sólo era la pluma y mi mano, lo demás no importaba.

Eso me pasa con cada vez más  frecuencia. Disfruto mucho experiencias que antes me parecían cotidianas o triviales. Disfruto mi café, disfruto de ir a correr con unos tenis viejosy hacer barras en parques cuando se me dificulta ir al gimnasio para la rutina que “debería” hacer, disfruto de preparar mi comida con lentitud cuando antes me parecía que perdía el tiempo…

 

5. Puedo descubrir mi voz.

Honra tu individualidad.

Sí y no somos originales.

No somos originales en cuanto estamos influidos por fuentes concretas que nos preceden, música, libros, películas, tecnología, nuestras relaciones; nuestro ambiente nos define.

No obstante, la manera en que filtramos ese ambiente y lo expresamos es única.

Así vi mi dibujo, de la foto original, comencé a notar que estaba perdiendo simetría. Antes eso me hubiera estresado por salirme de lo planeado, luego pensé en tantos dibujantes de cómics que admiro y la diversidad que tienen sus obras. Cada uno ve el mundo y lo plasma de una manera diferente, eso hacen los pintores: registran una realidad que uno no ve.

Así que mi esqueleto se distorsionó con intención sin dejar la esencia de la foto original.

Falla con propósito, descubre tu estilo, sin dejar de aprender de las riquezas y errores ajenos.

Algún día date la oportunidad de hacer algo sin propósito: canta, baila, juega, dibuja. Trata la experiencia con atención y te puedes llevar una sorpresa.

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4 thoughts on “Juega”

  1. A veces nos cerramos a lo que conocemos y nos perdemos en el camino, pensando que todo sigue igual pero el cambio viene de uno mismo y el querer superarse día a día.

  2. “Tienes el fondo pero no la forma” me repito mucho últimamente… hay cosas que sé hacer aunque no sé ni cómo las aprendí: “el sistema nervioso es impresionante”
    Suelta, dices en otra entrada y es verdad. Cuando dejo fluir lo que soy, aun queriendo parecerme a alguien más, es cuando más auténtica me siento.
    A veces me veo desde afuera y siento que toda mi vida ha sido un juego, juego a vivir creo.
    Me encanta esa idea, así no me lo tomo en serio y me divierto tanto aunque parezca que lo tomo con poca seriedad.
    Creo que divagué…
    Gracias por la entrada, DOC!

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