Hace unos años una maestra me explicaba que no existía “envidia de la buena”; la envidia es envidia, y tiene un carácter destructivo.
Más para el que la siente, que para quien la provoca.
Aún así, somos humanos y es parte de nuestra naturaleza sentir envidia, ya toca a cada quien decidir que hace con esa emoción, si se queda con su esencia destructiva o la vuelve inspiración o una herramienta para vincularse. Seguir leyendo Angustia buena, angustia mala