Hace unas semanas compré un par de libros, el siguiente me dejó una metáfora muy padre que considero en momentos en los que no me siento bien:

Hace unas semanas compré un par de libros, el siguiente me dejó una metáfora muy padre que considero en momentos en los que no me siento bien:

Creo que parte de la riqueza de la vida la supone el contraste. Los opuestos nos permiten definir y valorar. Sin tristeza nos sabríamos lo que es la felicidad, ni sin el dolor tendríamos claro el placer.

Un paciente que es demasiado responsable y escrupuloso, en un momento dado me dijo:
“Estoy preocupado de que no tengo de qué preocuparme.”