Lección del agua

De vez en cuando nado.

En esas ocasiones trato de tener presente la técnica. No busco distancias, ni esforzarme, sino sentir que patino dentro del agua .

El lunes para recibir el año me encontraba en un balneario y la última vuelta la sentí muy amable.

Mi novia me dijo que nadé muy rápido, yo no lo sentí así, y le compartí algunos principios, que también están presentes en la escalada y el baile, y platicábamos que también en el boxeo, en el béisbol,  en el golf…

Así que me imagino que en la vida también.

Esos principios son:

1. Busca tu apoyo.

Nadando me enseñaron a apoyar los pulmones y que eso levantaría las piernas para evitar arrastrarlas.  Entre más presión se pongan las costillas en el agua, el cuerpo se acomodará. Es irónico que para flotar con eficiencia hay que hundirse con intención.

 

2. Administra.

En lugar de manotear y patalear, es una delicia encontrar con delicadeza  soporte para las manos en el agua sin chapotear…

Al menos en la técnica que me enseñaron, se  trataba de integrar la bici y carrera para triatlón, al administrar las piernas, apenas utilizándolas en el agua para aprovecharlas en las 2 partes que seguían de la competencia.

 

3.Desliza.

En la escalada le llaman: “la vía de la menor resistencia” y se refiere a cuál ruta o tramo de la pared sugiere menos esfuerzo antes de treparlo.

En el agua, igual que la gravedad, si uno pelea, la derrota está garantizada.

Pero si uno las escucha y se sintoniza con ellas, ambas apalancan. Es un movimiento lento pero constante que permite una velocidad sobresaliente cuando se contempla el espectro completo de un tramo.

Busca algo sostenible y llegarás más lejos, además de disfrutar del proceso.

Escucha al agua, a la gravedad, a las circunstancias.

 

4.Aprovecha la fuerza de tu centro.

En lugar de parecer un molino de agua al mover los brazos, reconciliarse con el agua, posibilita aprovechar la fuerza nuclear que tenemos: nuestro abdomen y cadera.

Son un conjunto de músculos mucho más fuertes que las extremidades. Al nadar, si roto la cadera en cada brazada tranquila veo que avanzo más que si busco mover rápido los brazos y las piernas.

 

Algo interesante al integrar la técnica era enfocarse sólo en un elemento, no en las 4. Eventualmente se arma un rompecabezas de sistema nervioso que conecta los 4 principios.

 

Hay actividades en las que integro la búsqueda de apoyo en mis fortalezas para  administrar recursos y deslizarme, pero si siento que pico piedra, trato de recordar estos principios y mantenerme atento de dónde puedo apoyarme, para administrarme mejor y fluir desde mis fortalezas. Trato, después de sólo atender un punto aislado: buscar apoyo, administrar, fluir o aprovechar mis fortalezas.

Eventualmente se acomodarán 2 o más principios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *