La gente no ahorra porque no tiene un motivo

Es una cita de un libro: El Factor Latte de David Bach y John David Mann.

Esas palabras me dieron claridad. No me es difícil hacer algo que digo que quiero porque me falte disciplina o voluntad, sino por  carecer de sentido emocional.

 

Esto quiere decir que hay una falta de alineación entre mi parte emocional y mi parte mental. Mi lógica podrá decir que quiere algo, pero si no hay combustible visceral para moverse, es como empujar un coche sin gasolina.

Creo que lo que puede brindar esta inspiración es la pregunta:

“¿PARA QUÉ?”

¿Para qué ahorro?, ¿para que trabajo?, ¿para qué leo?, ¿para qué madrugo?, ¿para qué como bien?, ¿para qué salgo?, ¿para qué estoy en esta relación?, ¿para qué hago lo que hago que pienso que es importante?, ¿para qué quiero experimentar algo que me obsesiona y no ejecuto?

Si no hay una intención, no es posible orientar energía. Cuando he estado muy enamorado o muy asustado es fácil moverme. No me queda otra opción y me implico en lo presente, concreto e inmediato. Aunque no tenga las condiciones que se le antojan a mis expectativas, disminuye el ruido mental.

Me muevo hacia mi deseo o huyo de mi dolor, no hay duda, no hay lista de pros y contras.

Me comprometo sin pensarlo y no divago, dejo de querer hacerlo todo y “bien” o de intelectualizar esperanzas, condiciones adecuadas y momentos perfectos. Ese dolor, miedo, angustia, deseo, confianza o placer dan un empuje clarísimo.

Entiendo que no puedo vivir angustiado o enamorado todo el tiempo y que cuando no hay momentos límite, a mi cabeza le dará por nutrirse de posibilidades que me desenfocarán de actuar y temerán el remordimiento.

En ese estado menos intenso de vida es cuando construir mis motivos a partir de la pregunta “¿Para qué?” empezará a orientarme.

 

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2 comentarios en “La gente no ahorra porque no tiene un motivo”

  1. Doc…
    En este caso cuando me aparece un “¿para qué?” es cuando también me llega el “por lo mientras”… ¿para qué hacer tal o cual cosa si tengo algo que me resuelve de momento? Pero si no tengo ese algo que me resuelve y realmente lo necesito, mi motor se mueve…
    Actualmente estoy pasando por un ¿para qué? que me está molestando bastante.
    Estoy usando las herramientas que he ido consiguiendo en el camino para deshacerme de él pero me está costando realmente sangre, sudor y lágrimas.
    Gracias por la entrada, DOC.

    1. A veces el “¿para qué?” puede ser una herramienta de desapego, ese “para qué” ilumina motivos superficiales o ajenos para poder soltar metas sintéticas y canalizar energía a propósitos más auténticos.

      Y el “por lo mientras” ya lo volviste una referencia de una tendencia que te ha acompañado, es una brújula que, aunque incómoda, cada vez te permitirá anticipar decisiones con más delicadeza y consitencia en tu vida.

      Gracias por escribir Soledad!

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