Nostalgia del presente

“¡Pinche primo, no vas a superar Turquía! ¿verdad?”

Así me respondió  con una carcajada mi compañero de viaje después de mencionarle por enésima vez algo de un lugar que según yo no me complació tanto mientras estaba ahí.

De la nieve al desierto emocional.

Con el señalamiento de mi primo compruebo la tendencia a la inconformidad  mencionada en otra entrada.

Me resulta automático divagar, extrañar el pasado y temer el futuro o sembrar la esperanza en él.

Voy a usar este momento en un futuro para establecer un ideal que ya no tengo pero que soy incapaz de apreciar en tiempo real.

El cambio de contextos y de climas me permite darme cuenta con más facilidad.

A principios de marzo me encantó la nieve y las carreteras despejadas y llegar a una ciudad caótica y con arena en el aire frío 10 días después, me hizo sentir fuera de lugar y torpe, de entrada.

Otros 10 días  más y, a punto de cambiar de escenario, se me fue el sueño por la  curiosidadezclada con incertidumbre de llegar a un nuevo lugar.

Agréguese que no soy persona de viajes, me encanta echar raíces, así  que estar en 4 países distintos en un mes con 2 idiomas que jamás había sentido y despertar en una cama distinta casi cada día sacuden a mi parte obsesiva mientras que me da un elemento de contraste más profundo para notar esa dificultad en ser presente.

Con tanto movimiento es difícil no serlo y cacho con más claridad mi contradicción de lo complejo que es estar satisfecho con la propia piel en el momento y lugar actual.

Con el comentario de mi primo caí en cuenta de que iba a pasar lo mismo que en Turquía y en múltiples momentos de mi vida:

No apreciar el río Nilo por extrañar lo que ya no tenía la semana pasada me permitió pronosticar lo que iba a pasar la siguiente semana, el siguente mes.

Inconformidad  con este instante.

Quizá hasta que muera.

Anticipar esa tendencia de insatisfacción, irónicamente me dio paz. Y el nuevo cambio deja de ser abrumador.

Pues ahí descubro que en mis fluctuaciones de ánimo:

-Anticipar la pérdida, permite endulzar el presente.

-Esto que tengo, que me duele no será para siempre, y eso merma mi frustración.

-Esto que me encanta, tampoco lo será y ahí me clavo más con la experiencia.

-Esto que me aburre también va a pasar, y la monotonía entonces deja de pesar y se acelera el tiempo.

La vulnerabilidad que se siente al no poder dejar un trabajo,  relación o experiencia que me agobia pero que al mismo tiempo parece insostenible, viene por la necesidad de estructura, pero también de cierta renuencia a encontrar una nueva inconformidad.

Por un lado idealizo lo que no tengo. Por otro hasta que una emoción  muy fuerte me empuja no doy un salto a algo distinto.

Ahí me doy cuenta de la estrategia mencionada: sentir nostalgia del presente me da paz.

Reconocer ese algoritmo interno de que en un futuro estaré aburrido, adaptado, a disgusto o con remordimiento, como tantas veces ha pasado, me permite hacer las paces con este momento, aquí extraño lo que no he perdido aún y me es más fácil apreciarlo sin viajarme a mis recuerdos o proyectos.

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6 comentarios en “Nostalgia del presente”

  1. Y en unos días te darás cuenta de que fue una experiencia maravillosa!

    Mejor nutrir el presente sabiendo que el futuro vendrá e inevitablemente será diferente.

    Disfruta el resto de tu viaje!

  2. Cada vez que leo más y más, sumado a mi terapia, siento que mi mente empieza a desbloquear/ampliar mas herramientas, que probablemente no sepa usarlas en determinado momento conscientemente, pero que se que en algún punto de una situación las ocuparé y me alegraré por que será inesperado.
    Otras veces no logro entender mucho, y antes llegaba a mi cabeza la frustración por justo el mismo tema que se ha tocado consecutivamente ( NO REPRIMAS ).
    Cada vez siento que fluyó más, pero también siento que entre mas temas desbloqueo, y comprendo, resurgen otros ?.

    Muchas gracias por este material

    1. Montse, gracias por tu confianza, por leer y por compartir…

      Déjate sorprender por los recursos que tienes y que surgirán cuando se requieran…

      Incluso si reprimes házlo con consciencia; por algo hay un bloqueo y si lo observas sin forzarlo, será más fácil suavizarlo y trascenderlo.

      Parece que se destapan algunos temas cuando resuelves otros, pero te darás cuenta que todo lo que haces se integra, y que lo que parece un bucle, quizá ya es una tarea cumplida. 🙂

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