Escuché un dato que me deja qué pensar:
Tenemos 66,000 pensamientos al día.
¡88 % de esa cantidad son: JUICIOS y CULPA!
Por un lado, juicios acerca de nosotros y de los demás; por otro, culparnos a nosotros y a los demás.
Menciono esto porque acabo de darme cuenta de qué hay muchas cosas que hago y dejo de hacer por no sentirme “mala persona”.

Si hago algo que no me nace para evitar sentir culpa, termino por experimentar resentimiento por sentirme obligado, por no sentirme valorado o por no encontrar reciprocidad.
Si no hago o pongo límites me siento: mal hijo, mala pareja, mal amigo, mal terapeuta, mal lo que sea.
Es decir, resulta muy frustrante que, haga lo que haga, termino por sentirme “mala persona”, o porque no soy leal a mí o porque soy egoísta.
Me sorprende la facilidad con que concluyo, como escribía al principio, juzgándome, juzgando, culpándome o culpando a algo o alguien más.
Sin embargo, creo que cachar ese sentimiento de no querer ser mala persona (cuyo equivalente puede ser: “es que no l@ quiero lastimar”) puede cultivar una vida de mayor libertad y paz.
En lo personal me funciona para dejar de luchar sin sentido por no ser mala persona o no sentir culpa, sentir y cuestionar esa experiencia cuando surge:
¿Cómo es la culpa?
¿Qué imagino que puede suceder?
¿Por qué en automático rechazo esa sensación que llamo culpa?
¿Cuál será mi cuota personal-emocional a pagar por no sentir culpa?
¿Resentimiento con otra persona, enojo conmigo?
¿Quedaré menos incómodo si asumo y pago esa cuota?
El puro acto de preguntarnos, agrega una variable al patrón de juicio/culpa que empieza a diluir su impacto.
Me parece más funcional cuestionar que pelear por no sentir. Al menos en mi experiencia, entre más lucho por no ser crítico conmigo, más inepto me siento y termino por utilizar esa batalla pérdida como un instrumento para maltratarme aún más.
Por el contrario, cuando pregunto, exploro, asumo, anticipo, me rindo a, e incluso agradezco la experiencia de sentir culpa o juzgar, vivo de una manera diferente esos fenómenos y dejan de abrumarme.
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