Por qué tropiezo con la misma piedra

Algo que jamás había escuchado y una gran lección que me ha dado la escuela fueron estas 2 palabras:

Ganancias Secundarias“.

Ese termino se refiere a beneficios inconscientes que conseguimos aún cuando a un nivel superficial sentimos que no podemos romper hábitos o patrones que nos frustran.

En un sentido integral, el autosabotaje no existe, y esto se evidencia cuando sin querer nos encontramos con una decepción  frecuente.

Una frase que ilustra el proceso de tropezar con la misma piedra menciona:

Una vez es accidente,

Dos es sabotaje,

Tres veces, es arte.

 

Resulta trágico descubrir que si sentimos: celos, preocupación, culpa o enojo de manera cotidiana, es porque nos entrenamos sin darnos cuenta en sentir esas emociones.

Para ilustrar este punto tomo como referencia el libro La Maestría del Amor de Miguel Ruíz.  Este escrito propone diversas estrategias para capacitarnos en la emoción del amor, y creo que una de las ideas que más llamó mi atención supone que nos volvemos maestros del resentimiento o maestros de la inseguridad de manera inconsciente al clavarnos con sentir estos sentimientos e interpretar la realidad de tal forma que los arraigue más.

Literalmente hacemos maestría y certificaciones en las emociones que sentimos con frecuencia.

¿Qué hacer entonces si quiero cambiar algo que se repite, me duele y que ya he intentado modificar sin éxito muchas veces?

Una dinámica que reduce la resistencia al cambio de algún patrón que nos lástima, implica rastrear las ganancias secundarias que nos genera una experiencia desagradable que se ha vuelto crónica, llámese pobreza, infidelidad, enfermedad, etc.

Esta dinámica consiste en preguntarnos sin ser reactivos, con honestidad, sin juicios o convenciones:

¿QUÉ GANO AL SENTIR O VIVIR ESTO?

Y que la respuesta vaya más allá de “¡nada!”, sino buscando con intención beneficios concretos que nos brinda esa emoción o situación que queremos dejar de vivir.

Si hacemos esto podremos:

  • Hallar sustitutos.
  • Reconciliarnos con nosotros mismos y las cosas que no nos gustan para, entonces:
  • facilitar el cambio.

Otro libro de título elocuente: Deja de Chingarte, de John Gary Bishop, tiene un capítulo dedicado a este punto: nunca fracasamos (aunque vivamos experiencias constantes diferentes a las que decimos que queremos).

Cuando una situación que sentimos que nos lastima se presenta una y otra vez, una parte de nosotros la busca.

La primera ganancia secundaria que conseguimos es CERTEZA. Tememos y confirmamos algo. Creo que más que “zona de comfort” conviene  describirla como: “zona de lo conocido”.

Probar experiencias nuevas, aunque sean agradables, genera tensión.  Todo lo que es desconocido, aunque sea gratificante, saludable, amónico… va a alterar nuestro equilibrio.

Por eso es difícil el cambio de entrada.

Esa es la ganancia secundaria más primaria: mantener nuestra armonía interna, puede que podamos estar mejor, pero después de todo, aún con nuestra incomodidad actual, hemos sobrevivido.

Cada situación particular que deseamos cambiar supone un ejercicio parecido al que acabo de describir, es decir, buscar elementos prácticos que justifiquen el por qué no cambiamos, más que la tendencia superficial a generar modificaciones que sólo recicla nuestra impotencia.

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios en “Por qué tropiezo con la misma piedra”

  1. Considero que tengo maestría en un par de emociones “negativas” que, al evitarlas, a veces las sustituyo una por otra. Eso, sin embargo, no me saca de mi zona conocida, únicamente me pasa de una a otra porque, además, mi necesidad de rutina y de seguridad a veces no me permite moverme aunque parezca que si lo estoy haciendo.
    Voy a tratar de salir de esas “zonas conocidas”.
    =)
    Gracias, Doc.

    1. Tener un poco de consciencia de nuestros protocolos y algoritmos personales nos ayuda a predecir lo que haremos y cómo reaccionaremos.

      Esta consciencia es muy valiosa para lograr cambios profundos.

      Esos cambios viene primero de aceptar nuestras contradicciones y luchas internas, para entonces, a partir, de esta reconciliación iniciar una exploración hacias posibilidades frescas que pueden sentirse amenazantes o difíciles.

      ¡Gracias por comentar Soledad!

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