“YO NO ANDARÍA CON ALGUIEN COMO YO”

Esa fue la frase.

Un día antes me había preguntado:

“¿No te da miedo andar con alguien como yo?”

Psicólogo de ciudad de México, explica cómo la pregunta: "¿Andaría con alguien como yo?", es un parámetro de trabajo personal para crecer tanto a nivel.individual, como de pareja.

Le contesté que me aterraba, pero que no quería quedarme con hubieras.

Súper atractiva, súper social, súper inteligente, súper buscada por un montón de pretendientes, con muchos amigos que aspiraban a algo más con ella.

Yo no era diferente de todos los satélites que orbitaban a su alrededor, pero llevábamos un rato saliendo, cada vez con más frecuencia.  Entre suerte y aplicar tantas cosas que veo en el consultorio desde hace años, había llegado al punto en que me encontraba enganchado con alguien que no me podía dar algo estable, cuando se suponía que era eso lo que buscaba.

Adrenalina podía darme, sí; espontaneidad, también; estabilidad y armonía, en absoluto.

“Yo no andaría con alguien como yo”.

Fue el punto de inflexión.

Ahí me cayó el veinte de acabar de buscar la manera para que las cosas funcionaran, o para intentar dejar de sentir angustia y celos, o para ver hasta dónde podía aguantar, no fuera a ser que otro se quedara con mi oportunidad de estar con ella.

Esa afirmación fue una cachetada franca que me ubico el lugar en el que me encontraba.

El tiro de gracia cuando le comenté como vivía celos y ansiedad en la relación con ella fue una frase que creo que a todos nos han dicho o hemos dicho en un momento de fastidio o coraje:

“Yo no sé qué haces con alguien que dices que te pone ansioso y mal.”

Tenía toda la razón. Me había dejado callado.

 

Hace bastante tiempo leí una idea que me gustó y me estresó, aunque no era tan clara como el título de esta entrada:

“PARA ENCONTRAR A LA PAREJA PERFECTA, PRIMERO TIENES QUE TRABAJAR POR SER LA PAREJA PERFECTA.”

Casi a diario veo cómo esperamos encontrar a alguien que nos complemente, comprenda, reconozca y valore. No está mal, pero creo que es una apuesta muy arriesgada. Demasiado probables resultan la frustración, la decepción y la dependencia como resultados.

No me deja de asombrar como si logramos, aceptarnos, respetarnos y querernos, será más fácil coincidir con alguien que sea coherente con esas atenciones que nos brindamos.

Por el contrario, si esperamos que alguien nos valide o ame, transmitiremos urgencia o nos encontraremos con alguien tan voraz como nosotros.

Una brújula muy eficiente para sincronizar con alguien o poner límites amables deriva del título:

“¿ANDARÍA CON ALGUIEN COMO YO?”

Con alguien que stalkea, que quiere controlar, que espera que el otro cambie primero para entonces cambiar, que no se abre por completo por temor a que lo ataquen o manipulen…

O con alguien que se arriesga a confiar y compartir lo que siente, que se se acepta en sus malos momentos, que sabe que se va a equivocar y no se justifica o invierte los papeles, sino que hace un esfuerzo por reparar, que escucha antes de argumentar.

Ese creo que es muy buen parametro para trabajar en sí  mismo y en la relación de pareja actual o potencial:

“¿Andaría con alguien como yo?”

 

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2 thoughts on ““YO NO ANDARÍA CON ALGUIEN COMO YO””

  1. Doc…
    Nada más cierto que lo que acabas de postear aunque no creo que exista “la pareja perfecta”, simplemente alguien que te haga ser mejor, que te rete, pero no que haga que saques lo peor de ti mismo… Cuando me volví stalker, celosa, ansiosa… dejé de gustarme a mi misma, definitivamente me convertí en la persona con la que menos hubiera querido estar.
    Hoy que he aprendido a estar conmigo misma, que me gusto como soy, que me acepto y que me quiero, no puedo aceptar a nadie que provoque que me deje de gustar.
    Tal vez nunca encuentre a nadie que quiera estar conmigo o que le guste como soy y quiera que sea “mas…” o “menos…” pero definitivamente yo si andaría con alguien como yo…
    Gracias por la entrada, DOC!

    1. Encontrarnos con nuestras “peores” versiones, con nuestros momentos más patéticos, nos da contraste y referencia para descubrir nuestra grandeza y nuestro potencial.

      No es agradable enfrentarnos con nuestras limitaciones e incongruencias, pero si nos reconciliamos con ellas, el crecimiento es una consecuencia inevitable.

      Es irónico que cuando dejamos de pelearnos con nosotros, cuando dejamos de juzgarnos y rechazarnos, nuestro entorno se vuelve más apapachador también.

      ¡Qué padre que tengas esa claridad de que tú si andarías con alguien como tú Soledad!

      ¡Abrazo grande!

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