Crónica de un cadáver inquieto

Crónica de un cadáver inquieto



Si hoy fuera tu último día de existencia, ¿qué harías?, ¿a qué lo consagrarías?, ¿darías gracias, reprocharías con necedad, o dirías maldiciones?

Piensa que hoy en la noche tus pulmones entregaran su último estertor. No sueltes esa imagen, y cada segundo será más noble, cada instante más dulce.

La felicidad se puede medir, se puede envidiar, se puede exigir, se puede renunciar a ella. A la muerte sólo se le puede esperar, y la mayoría de las veces no requiere paciencia. Somos seres para la muerte.

Escucha… ¿oyes el segundero de algún reloj? Deberías, cada «tic, tac», es una célula que deja de existir. No lo sabes, y tu cuerpo, desde que brota de la unión de dos partículas, tiende vertiginosamente a su sepulcro; está ansioso de cerrar un ciclo para regresar a su prístino equilibrio.

De verdad que te aprecio…

Por eso te pido que seas condescendiente con tu tiempo, con tu existencia, con tus placeres y tragedias. Cada respiro que exhalas no regresará a tus pulmones, y cada paso que des no tendrá vuelta de hoja.

¡Muévete! ¡Vive! ¡Disfruta lo que tienes y olvídate de aquello que careces! Tu frágil naturaleza de cristal es porcelana que se quebrará. ¡Cuídala con cariño! ¡Ama tu espíritu y tu carne, pues se diluyen a cada instante!

Por ahí Borges dice: “Le era muy difícil dormir, dormir es distraerse del mundo.” Y Sabines, pudo añadir: “Los amorosos no pueden dormir, porque si duermen se los comen los gusanos…”

Arturo Hernández Vera especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja
Psicólogos y terapia individual y de pareja en México D.F. y CDMX, Cólonia del Valle y Narvarte, Delegación Benito Juárez.

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