Lecciones de un Bull Terrier

Lecciones de un Bull Terrier



Cuando tendría unos cinco años Luca me dio un susto tremendo.

Luca era la bull terrier de un vecino. Era raro que la sacaran y se oía como ladraba y se azotaba contra los portones de aluminio de la casa. El encierro la había vuelto bastante agresiva.

Un día, después de tantos golpes, abrió la puerta, no la tenían amarrada y salió disparada, soltando saliva por el hocico.

Apenas me dio tiempo de voltear, pero ya se había aventado contra un amigo con el que jugaba en la calle.

Sólo soltó un mordisco, no más, no menos. A la pantorrilla de Juan.

El dueño de la perra tardó bastante en zafar a su perra de la pierna del niño. No la soltaba, y entre más la presionaban para que lo hiciera, parecía que más encajaba los colmillos.

Tuvieron que matar a Luca, y sin justificar lo que hizo, ni los motivos del descuido del animal que orillaron a esa situación, nunca ha dejado de impresionarme como una criatura puede ser tan tenaz cuando se aferra a algo, aún a costa de su vida.

Es un recuerdo que perdura y que en momentos de fatiga o morosidad me ha ayudado a concluir algo que me parecía fuera de mis capacidades y recursos. Si un perro puede aferrarse a algo por puro impulso, ¿por qué no puedo hacerlo yo con algo que quiera?

Arturo Hernández Vera especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja
Psicólogos y terapia individual y de pareja en México D.F. y CDMX, Cólonia del Valle y Narvarte, Delegación Benito Juárez.

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