2. ¿Por qué comenzaste tu relación?

2. ¿Por qué comenzaste tu relación?

Te compartiré por qué empecé mi relación, creo que los inicios nos llevan a saber cómo terminará algo.

Es muy sonado el dicho de lo que mal empieza, mal acaba. Si seguimos este aforismo, ¿por qué no pensar que si aprovechamos una ruptura para ser más conscientes, la próxima experiencia de relación puede ser mucho más rica, duradera, recíproca, además de diferente?

Lo que consciente empieza, consciente se construye.

Por más psicólogo que sea o estudios que tenga, me gana mi humanidad. Siento todas las emociones primitivas que tú sientes en tus mejores y peores momentos. Desde este ángulo tuve 2 motivos para iniciar una relación con mi ex pareja.

El primero que le dije cuando le pedí que fuera mi novia, lo creo pero fue algo superficial:
“Quiero conocerte y conocerme contigo.” Así le dije, pero no fue muy consistente, sonaba bonito pero reconozco que no fue mi principal motor.

El segundo se lo sugerí, pero no se lo hice explícito. Era sacar un clavo con la relación. Creo que éste motivo es más cotidiano. No me enorgullece, pero ese fue el motivo por el que de verdad empecé la relación con ella, quería resolver una ansiedad y unos celos tremendos que tenía con una amiga con derechos con la cual llevaba una dinámica de montaña rusa súper intensa que ya me rebasaba.

Si considero estos dos motivos por los que empecé la relación, me siento agradecido. Conseguí los objetivos: tanto me conocí de muchas maneras que no había experimentado, como resolví con mucha claridad el asunto de la relación previa.

Una amiga me contó una vez una metáfora que aplica para lo que describo:

“Si una mujer quiere salirse de la casa de sus papás y se casa para hacer eso, no importa si fracasa después en su matrimonio y se divorcia, consiguió lo que quería: se salió de su casa.”

Pienso en esa metáfora y me siento muy agradecido. Los dos objetivos por los que empecé mi noviazgo se consiguieron… ¡Además tuve muchísimas experiencias increíbles con ella! Fui a playas padrísimas, saqué mi Visa, conocí Nueva York y Japón, viví una intimidad deliciosa, compartí, aprendí a administrarme, me independicé, viví cerca del trabajo, tuve pláticas muy profundas, disfruté de simplezas y chistes locales, aprendí a querer a los gatos, comprendí mucho mejor a mis pacientes, fui más integral, me di cuenta que podía cuidar a alguien, me di la oportunidad de que me cuidaran y consintieran…

Me fue re bien. Así que aún cuando puedo estar encabritado con ella, también le estoy muy agradecido.

Creo que conocer nuestros motivos de por qué empezamos una relación nos permiten integrar las emociones y ver la ruptura con mayor desenfado que si pensamos que nos estafaron o que perdimos tantos años de nuestra vida.

Te pido que consideres tus motivos de manera sincera, nadie se va a enterar:

¿por qué empezaste la relación?

Esta pregunta es importante, por qué aquí inicia tu recuperación. Rastrea el inicio de tu dolor actual. Vas a empezar a encontrar alivio y serás más consciente en el futuro de si empiezas una relación por esos mismos motivos o no.

He aquí unas cuantas ideas de como iniciar una relación que no te dejará vulnerable, empieza por ti mismo:
ÁMATE.

Una fórmula garantizada para fracasar en una relación es: busca que te complete alguien o que alguien te ame.
Si buscas encontrarás a esa persona que te complete y te brinde amor. No está mal al principio, pero es una postura riesgosa, ya que pronto empezamos a cargarle la mano a esa persona con nuestras expectativas irreales y románticas, y ella a nosotros…
Y un día se va a cansar… ese día llegará la frase: “Cómo has cambiado. Antes no eras así.”
Me gusta mucho la idea de que las relaciones de pareja, como cualquier otra tienen 3 funciones: conocerte, crear y compartir. Creo que estas tres funciones consideradas con consciencia te van a preservar. Las desarrollo:

1. Conócete en una relación de pareja:

Cuando le pedí a mi exnovia que fuera mi novia, le dije: “Quiero conocerte y conocerme contigo.” Ese propósito se cumplió. Hubo cosas que me gustaron y otras que me avergonzaron de mí en la relación, pero esos aspectos los desconocía antes.
Vivir y convivir con alguien es una experiencia maravillosa que te permitirá ser más consciente de quién eres, qué te gusta, qué te duele, qué mentiras te cuentas, qué tan bajo puedes caer o qué tan fuerte eres y no sabías.
Nos definimos por lo que no somos, establecemos nuestra identidad a partir del contraste, de ser diferentes a otra persona. Y una pareja nos brinda una oportunidad muy valiosa para responder a la pregunta: “¿quién soy?”

2. Crea en una relación de pareja:
Una de las características del ser humano es su capacidad de crear. Este atributo se multiplica en el momento en el que estamos con otra persona, ya son 2 imaginaciones las que entran en escena, 2 cabezas piensan mejor que una, 2 corazones sienten de una manera más compleja que uno solo. En el momento que entras en contacto con otra persona tu naturaleza creadora encontrará cauces que a ti no se te hubieran ocurrido experimentar, no porque seas defectuoso (a), sino porque tu historia de vida es diferente a la de la otra persona que te acompaña en un camino.

3. Comparte en una relación de pareja:

Es interesante como el dolor, e incluso la culpa, son mucho más llevaderos en el momento en el que socializan, es decir, que se comparten. Una emoción desagradable es más manejable en el momento en el que nos sentimos acompañados…
Y más interesante, por no decir, bonito, es darse cuenta que una experiencia agradable, en el momento en el que se hace público o se vive con alguien más, genera complicidad, conexión, recuerdo y emociones más profundas.
Compartir cuando tocamos fondo nos alivia, compartir algo que nos gusta, incrementa la intensidad de esa experiencia cuando lo hacemos de manera espontánea o desprendida.

Si tú no te amas y buscas amor en una relación de pareja, seguro lo encontrarás. El riesgo es que tu estabilidad interna dependerá de tu pareja más que de ti mismo. Sin embargo, si estableces una relación de pareja con la intención de conocerte, de crear, de compartir… no importa el desenlace o la continuidad de la relación, tu autoestima quedará preservada de situaciones imponderables ajenas a tu control.

En el momento en el que terminas una relación te encuentras con la posibilidad de sincerarte con tu propia persona acerca de por qué iniciaste esa experiencia. De este modo te encuentras con la posibilidad de romper patrones o dejar de involucrarte en un vínculo que te lastime, así llegamos a una idea importante: no eres una víctima, eres un creador. Tú creaste tu relación, tú influiste para que terminara de cierta manera, esto puede doler, pero también te da la consciencia de que puedes crear una relación impresionante la próxima vez. Consideremos esta idea a continuación.

3. No eres víctima, eres un creador.

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