Una conclusión de pregunta frecuente en el consultorio tiene que ver con la duda acerca de si hago “bien” o “mal” las cosas.
No me encantan esos términos porque creo que son muy limitados y agregan tensión a una experiencia ya en sí conflictiva sin esas etiquetas.
Sin embargo, como parte de un proceso de aclararnos, vale la pena tomarlas como una referencia en la búsqueda de alivio.
Tan sólo cuestionarnos si estamos haciendo las cosas bien, ya supone que algo no anda muy bien.
