La felicidad es una trampa

Hay 3 libros que me hicieron feliz:

La Ecuación de la Felicidad de Neils Pasricha:

La ecuación de la felicidad de Neil Pasricha

El Algoritmo de la Felicidad de Mo  Gawadat:

Y Diseña tu Felicidad de Paul Dolan:

Sin embargo, me gustaría aclarar que yo gozo del mero acto de leer, si no lo hiciera, después  de la lectura encontraría desencanto de expectativas, buena mercadotecnia en los títulos y confirmaría que la felicidad sintética es una quimera.

No se me malinterprete, recomiendo los 3 para quien quiera tener una vida más: armónica, satisfactoria, placentera y con propósito…

…pero no más feliz.

Hace unas semanas en un curso que tomé mencionaron una idea que me confrontó:

“La felicidad es una palabra trampa”.

Y agregaba el profe: la felicidad es una zanahoria al final de un palo que nos enseñan a perseguir.

Un ejemplo de esta felicidad esquiva surge cuando digo: “quiero estar bien”. Entre más lo intento, menos lo consigo.

Hay 2 problemas aquí: buscamos objetivos poco claros (“ser feliz” / “estar bien”) y las intenciones son forzadas.

Hace pocas entradas comenté que es funcional decidir al empezar el día si quiero ser feliz o infeliz.

Parece que me contradigo ahora con la sugerencia de que la felicidad es como los reyes magos.

Creo que la precisión acerca de si la “felicidad” contribuye a sí misma o si contribuye a un espectro opuesto (frustración, tristeza, dolor…) depende del TIEMPO.

Me explico:

Una felicidad “desfasada”, que es nostálgica o proyectada tiene una altísima probabilidad de ocasionar infelicidad. Cuando me clavo en el pasado o que “cuando tenga, sea, consiga, alcance”…

…me encuentro en estado de carencia y es natural sentirme insatisfecho, es decir: no feliz.

Pero, si atiendo mi presente, ahí sí puedo ser feliz ya.

Sí me enfoco en lo que sí tengo, puedo, hago en este preciso instante, AHÍ, creo que sí se puede encontrar la felicidad o, en el caso más trágico  de una situación  que me lastima, una resignación pacífica, que por mucho rebasa al hueco de la insatisfacción-impotencia.

En conclusión:

La felicidad sí es una palabra trampa cuando  la veo como algo que fue o que tendré cuando tenga, viva o sea algo que no soy “ahorita”.

La felicidad es experiencia concreta y tangible cuando disfruto de un proceso y agradezco lo que soy / tengo / vivo.

Y tú, ¿persigues, extrañas o vives la felicidad?

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