No recuerdo donde leí o escuché:
Un corazón roto está abierto para permitir la entrada del amor.
Tomo esta frase como referencia para ilustrar un beneficio de una de las experiencias más desagradables que podemos experimentar: el sentimiento de vacío.
Algunos sinónimos de esta experiencia son: angustia, ansiedad, sentir que uno se muere, opresión en el pecho, incertidumbre…
Si llegamos a vivir el vacío, en general nos hundimos en la impotencia y en la desesperación.
Es tan incómoda esa vivencia, que perdemos de vista varios ventajas que un momento de paz no nos traerá.
Cuando más angustiado me siento, me obligo a reinventarme; no hay preocupación por la pérdida (ya se está viviendo) y tengo una oportunidad extraordinaria (por el mismo dolor) para crear, tengo muchísima energía aunque carezca de foco.
Algo similar pasa con otras emociones desagradables que tendemos a reprimir cuando aparecen: con el miedo, con la culpa, con el enojo.
Esos sentimientos, entre más fuertes sean más nos posibilitan crear o descubrir recursos que en una posición de armonía no podremos encontrar.
Espero que pase mucho tiempo antes de que experimentes muchísima angustia, pero si llegaras a vivirte indefens@, frágil, con claustrofobia y con ganas de salir corriendo, trata de reinterpretar esa experiencia, no tanto como un momento de impotencia, sino como una oportunidad para crear.
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