Cómo sufrir con éxito
Me gusta y me disgusta ese título, me gusta porque tiene impacto, me disgusta porque mi intención es la opuesta: aprender a disfrutar.
El sábado una amiga me compartía que ella disfruta más ahora que antes, que ella es más feliz ahora que antes. Me gustó mucho escucharla y darme cuenta de lo congruente que es, contagia su entusiasmo.
Al escucharla me puse a pensar que en el trato cotidiano hay una serie de reglas que nos permiten sufrir con mucha eficiencia. Una serie de reglas que si se siguen y se ejecutan varias veces al día crearán un infierno todos los días. El problema es que no nos damos cuenta que todos los días a todas horas, en vacaciones o en actividad, en casa o en el trabajo, solos o acompañados, en silencio y en pláticas… no dejamos de entrenarnos en sufrir.
He aquí el manual para conseguir un sufrimiento crónico:
1. QUÉJATE.
En todo momento, encuentra las deficiencias, ve los defectos de todo lo que puedas, y sí lo acompañas con frustración e impotencia, ¡qué mejor! Perdón, ¡qué peor!
2. COMPÁRATE.
Piensa en todo lo qué harías si tuvieras el dinero, la apariencia, la inteligencia, las oportunidades que los otros tienen. Afirma que la vida es injusta y que tú tienes una serie de obstáculos que la mayoría no tiene.
3. COMPITE.
Va de la mano con la anterior; Mira tu desempeño y evalúalo con el de los demás, recuerda otros instantes de tú vida y menciónate que no estás en tu mejor momento, este punto nos lleva al siguiente que es:
4. EXÍGETE.
Tienes que dar más, tienes recursos que la mayoría no tiene, tienes que ser más eficiente, tienes que ahorrar más, podrías ser y hacer más y en el fondo lo sabes. Duerme menos, disfruta menos y tómate la vida en serio.
5. ARREPIÉNTETE.
Este se divide en dos apartados, según personalidades:
A) De lo que haces.
Piensa en que tus errores son catastróficos, que son imposibles de reparar, que tus acciones han dejado cicatrices profundas e imborrables en otras personas. Asume que podrías estar mucho mejor si no hubieras ejecutado tus decisiones pretéritas y azótate por ello.
B) De lo que no haces:
El verbo favorito es haber… “Hubiera”, arrepiéntete por perder tus sueños y tus fantasías, por no atreverte, por preocuparte por la opinión de los demás, por temer a hacer el ridículo, por temor al fracaso o al rechazo. La joya de la corona es ver a otros que sí se arriesgan y obtienen lo que tú no te atreviste a conseguir.
En contraposición al manual del sufrimiento crónico que muchas veces entrenamos sin darnos cuenta, se encuentra otro que se llama:
Manual del Hedonismo compartido, y sus principios son los siguientes [NOTA: también conviene entrenarlo tanto o más que el manual anterior, Roma no se hizo en un día]:
1. RECIBE.
Todo lo bueno que la gente te brinde, aunque sea pequeño, aunque no te lo creas. Eres una persona valiosa, digna de recibir. Cuando alguien te diga algo bueno de ti, no te justifiques, ni lo minimices. Cuando alguien tenga un acto de gentileza contigo, controla el pensamiento súbito de que esa persona tiene una intención oculta, a lo mejor sí, pero aprovecha esa ocasión para entrenarte en recibir, te hará bien.
2. PIDE.
Nos preocupa pedir por temor a sentirnos comprometidos, cuando muchas veces quienes nos rodean están deseosos te compartir, apoyar o ayudar. Pide lo que quieres con amabilidad y empatía, te va a sorprender lo gratificante que puedes ser para otra persona darte lo que pides.
Y si no te dan lo que pides, no pasa nada, te ejercitas en tolerar la frustración y saber que sobrevives y no duele tanto conseguir inmediatamente lo que quieres, incluso hace más gratificante el proceso.
3. AGRADECE.
Es el opuesto a quejarse. Si te quejas te vuelves una persona observadora de todas las deficiencias para poder quejarte más, necesitas hacerlo. Si agradeces, te programas para encontrar y fomentar más cosas buenas y bellas por las cuales agradecer. Además la gratitud estimula a la gente que te da algo a brindarte más.
4. FLUYE.
No necesitas demostrarle nada a nadie, ni a tu propia mismidad. No estoy diciendo que botes tus responsabilidades y tu trabajo actual si son insatisfactorios. Pero sí, que te hará más fácil la vida, si defines qué te hace sentir bien y en que tienes una disposición notable, por el puro placer de vivir la experiencia. A eso, que te gusta hacer por el puritito gusto, dedícale tiempo, dinero y energía.
5. COMPARTE.
Se dice que las penas con pan son menos… las lágrimas compartidas se secan más rápido. En oposición a esto, no deja de impresionarme que una experiencia agradable compartida, en risa, plática, comida, la vivencia que sea, se amplifica notablemente cuando estás con otra persona. Así es que comparte, no dejes que otra persona o personas se pierdan lo mucho que sabes, sientes o has vivido, y no te cierres a lo que otras persona te pueden aportar, sin importar su género, nivel de estudios académicos o su posición económica.
6. ASÓMBRATE.
De la tecnología, de todo lo que puedes hacer, de todo lo que tienes. De las bendiciones de la vida, de que puedes sentir muchas emociones, de que puedes decidir si te sientes bien o te sientes mal, de que eres una persona libre, asómbrate de todo lo que puedas, el tedio incentiva el sufrimiento crónico.
7. DISFRUTA.
De todo, del frío, del calor, de la multitud… Ríete de situaciones que hubieras pensado grotescas. Aprende a valorar la gratuidad. Disfruta de cosas pequeñas, te van a entrenar para saborear más intensamente grandes placeres y a evitar el vacío que a veces llega después de un estímulo muy fuerte.
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