4. Se sincero con lo que sientes.
En consulta los pacientes me dicen: “¡Quiero dejar de sentir ansiedad!” o “No debería de sentir…”
Vivimos en una época hedonista y acelerada acostumbrada a la gratificación inmediata. Me duele la cabeza, me tomo una aspirina, tengo una deuda, pido prestado, se tarda un segundo en cargar una página, me frustró.
Si consideramos esta realidad, es natural que si termino con alguien quiera quitarme el sentimiento de vacío de inmediato.
Es irónico que entre más trate de quitarme esa emoción incómoda, más la viviré.
Vivir esa emoción… incluso agradecerla (sí, agradecerla, leíste bien, en lugar de renegar de ella) es el camino más pronto para dejar de sentirla.
Lo mismo sucede con emociones que nos avergüenzan o que pensamos que “no deberíamos” de sentir.
Entre más luchamos por reprimirlas, más fuertes se harán.
Esas emociones no son malas en esencia, esas emociones son un sensor que nos avisa de algo, entre más rápido las vivamos y las asumamos como una parte, quizás obscura, nuestra, el alivio llegará más rápido.
Trata de ver tus emociones como un GPS o una brújula en tu interior. Las emociones no son malas en esencia, aún cuando pueden ser incómodas y que la reacción natural en momentos de experimentar algo desagradable en nuestro interior sea la intención de eliminarlas de raíz.
Encontré una idea muy bonita que resulta afín con la primera propuesta.
Consiste en que cualquier emoción que sentimos es como jugar “Frío, frío o caliente, caliente” al acercarnos a algo que es valioso para nosotros.
Cada vez que sientes algo agradable, eso significa que estás más cerca de algo que dices que quieres vivir.
Por el contrario, cada vez que experimentas ansiedad, impotencia, dolor, tristeza y emociones anexas, eso significa que te estás alejando de algo que dices que quieres experimentar.
También lo interesante de esta idea es que las emociones tienen matices y grados. Por ejemplo no es igual de incomodo sentir impotencia que sentir coraje; ambas emociones son desagradables, sin embargo, la impotencia te deja en desamparo y el enojo te empodera aún con su incomodidad.
Si seguimos esto, una manera de encontrar alivio en una circunstancia desagradable, supone estar atento a lo que sentimos y buscar un cambio desde nuestro interior, para luego valorar los cambios mínimos de incomodidad que podamos experimentar y volver un ciclo exponencial y virtuoso de bienestar emocional.
Si pones atención a lo que sientes en lugar de tratar de eliminar algo incómodo, será más fácil hacer un esfuerzo consciente para modificar esa emoción que no quieres hacia otra que quizá no sea tranquilidad o felicidad pero sí una experiencia interna más manejable que te acercará a lo que dices que quieres sentir.
¿Qué emoción experimentas en este momento? ¿Estás cerca o lejos de lo que dices que quieres vivir, ser o tener?
Ahora, es normal que durante un proceso de ruptura experimentes ansiedad y que, tanto tus seres queridos como tú mismo, te digan que le des la vuelta al capítulo, que le “eches ganas”, que “tienes que ser fuerte”, que “te relajes”, que “pienses en otra cosa”, que “le des tiempo al tiempo”, que “perdones y olvides”, pero si no estás listo para experimentar eso, sólo te sentirás peor.
Por desgracia, esas frases llenas de buena voluntad no ayudan a un nivel práctico. Es por eso por lo que te pido que te entregues, que te rindas, que agradezcas lo que sientes por más desagradable que pueda parecer. Esa angustia, esa tristeza, ese dolor, te señalan que hay algo que resolver, la relación es la cerecita de un pastel de heridas rancias que está colapsando en este momento. La ruptura dio el tiro de gracia a un moribundo. Es momento de evaluar que pasó antes que te dejó tan expuesto y la mejor manera de hacerlo y volverte más fuerte es rendirte y hacer un esfuerzo consciente por vivir tus emociones actuales. Una vez reconocido lo que hay en tu interior puedes considerar compartirlo, pero bajo ciertos parámetros, para evitar que te revivas como una víctima impotente adicta a contar una triste historia de frustración y pérdida.
5. Atrévete a compartir lo que sientes
2 comentarios en “4. Se sincero con lo que sientes.”