Sólo atiende lo que está a tu alcance

Sólo enfócate en lo que está a tu alcance,

en lo más inmediato,

ahí pon tu atención y tu energía.

No veas cuánto te falta,

no veas cuánto llevas.

Esto te distraerá y te empezará a estresar.

Aunque te inspire superficialmente,

le dará entrada a pensamientos de comparación y competencia.

 

Eso fue lo que me dijo una pared el viernes.

Recibimos lecciones a cada instante, sin embargo, no las captamos porque la mayor parte del tiempo estamos dispersos entre recuerdos y proyecciones.

La enseñanza de arriba vino por curiosear una ruta que me parece algo difícil para escalar.

No me siento en mi mejor momento, apenas vengo saliendo de un par de lesiones que tardaron más de 2 meses en sanar, no tengo tanta fuerza como antes, y estoy volviendo a adaptarme al vértigo, pero…

si hay más capacidad para soltar mis expectativas, moverme y ver qué pasa.

Acabé 36 metros en vertical sin caerme de esa pared, me tomé mi tiempo, a veces me detenía y aflojaba un brazo para medio descansar, luego me sujetaba con esa mano descansada y estiraba la otra. Buscaba acomodarme en diferente posición aunque me sintiera seguro. Pues ya sé que si me quedo quieto mucho rato, pierdo inercia y genero demasiada tensión en puntos muy concretos de mi cuerpo que puedo agotar con mucha facilidad.

Lo más bonito fue que de alguna forma, sin planearlo, le puse pausa a mi pensamiento que constantemente me evalúa conmigo mismo en otras escaladas y con el mundo.

Influyó quitarle estímulos a mi vista. Sólo procure ver a menos de un metro de donde se encontraban las puntas de mis pies y manos. Ni tan a los lados, ni tan abajo, ni tan arriba. Sólo en lo que estaba cerca ahí miraba y me movía. Exploraba ese sector, lo sentía, lo agradecía.

Si comenzaba a estresarme, buscaba una nueva posición en donde me encontraba, insistía en no ver arriba, ni abajo en esos momentos; si me agobiaba, sólo cambiaba mi cuerpo hasta sentir algo de estabilidad en donde me encontraba antes de avanzar. Ya sé que si un pie no esta bien apoyado o una mano no se siente firme en un borde es fácil estresarse, caerse y desanimarse.

Al no mirar muy lejos me desorientaba, pero era una desorientación favorable, al no saber si me faltaba mucho o no, me sentía con más paz mental, fuerza y concentración para ser presente.

El ruido en mi cabeza era mínimo, las competencias con otros momentos y “deberías” tampoco surgían, y si lo hacían eran tan sigilosas en comparación con las habituales que no las registraba.

De esta experiencia me llevo preguntas:

“¿Cómo escalarías si sólo escucharas la mitad de tu ruido mental?”

“¿Cómo lo harías con el 10% de ese ruido?”

“¿Cómo vivirías, comerías, dormirías, escucharías a los demás si sólo atendieras a lo poco inmediato que tienes a tu alcance, sin mirar, ni divagar tan lejos, sin obligarte a ser presente y sólo  pulular un poquito con lo que tienes frente a ti en este momento?”

Ese  fue el mensaje que me dijo esa pared.

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2021 Arturo Hernández

5 comentarios en “Sólo atiende lo que está a tu alcance”

  1. Hola Arturo! Me encanta cómo tus enseñanzas son tan prácticas! Desgraciadamente a veces no estamos en momentos ddctabta claridad pero agradezco tu experiencia, es cierto que si nos enfocamos sólo en lo inmediato es más fácil navegar la vida. La pregunta es, cómo callas a la mente y dejas que el cuerpo (la emoción y conexión contigo mismo) te guíe en esta sociedad llena de “expectativas”?

    1. ¡Hola Christina!

      ¡Me da mucho gusto saber de ti!

      Creo que más que “callar” la mente, el camino hacia sentir alivio comienza por reconocer lo ruidosa que es y dejar de luchar con eso.

      Ahí eliminarás el primer elemento de presión-distracción para ser presente.

      Reconocido que es utópico dejar la mente en blanco o en silencio, el segundo paso consiste en reconocer, también, que somos seres sociales y permeables.

      Esto nos quita otro elemento de gran agobio: la expectativa de que “deberíamos” de ser refractarios a los estímulos de nuestro entorno; aceptar que nos va a influir lo que y quien nos rodea, es darle su lugar a un sistema nervioso que es parte de nuestro diseño evolutivo como seres humanos y sociales que somos, y nos permitirá ser más atentos a qué atmósfera deseamos que nos influya.

      Entiendo que el contexto que describo es, en cierta forma, privilegiado por su asepsia, ya que no tengo a gente a mi alrededor, ni una pantalla de celular o computadora que me cautive, no es lo común.

      Sin embargo, creo que considerar los 2 puntos previos, a saber que no podemos callar a nuestra mente, y que ésta se encuentra ávida de materia prima donde sea, tanto en nuestro mundo interno, como en el externo, nos hará más conscientes de no exponernos indiscriminadamente a algunos estímulos que nos afectarán y que sí están bajo nuestro control, como es el consumo compulsivo de redes sociales o estereotipos que se encuentran en medios de entretenimiento y que inevitablemente se vuelven arquitectura de las expectativas que tanto llegan a agobiarnos.

      Te mando un abrazo, y espero que te encuentres bien.

      ¡Gracias por tu pregunta!

  2. Mi ansiedad se quedaría totalmente sin saber qué hacer.
    Mi ruido proviene de dentro de mi, de cómo me evalúo y cómo me propongo ante el mundo. Sin embargo, habría un cambio si voy viendo solo un paso a la vez, fijando ese paso y dándolo bien segura.
    Me encantó tu entrada, Doc!
    Gracias!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *