Lo hago – Puedo – Quiero

Escribiré cuando esté inspirado.

Es una de las grandes mentiras que me cuento.

Leí que Stephen King, no cree en las musas, sí cree en “el muso”.

Dice al respecto que el dichoso es escurridizo y difícil de seducir, pero que cuando aparece su magia creativa es abrumadora. Y la única manera de que aparezca es: darle dedazos al teclado.

Hace un año me topé con una bonita anécdota de un autor canadiense, Neil Pasricha, en su libro: La Ecuación de la Felicidad.

Menciona que nos complicamos la vida al pensar en la siguiente secuencia:

QUIERO – PUEDO – LO HAGO

Es decir, cuando este inspirado (o quiera o tenga ganas o no me quedé de otra), me daré cuenta de que puedo hacer algo y entonces lo haré.

Mientras, pensaré que es muy difícil o que no tengo tiempo o dinero, o que tengo tiempo de sobra y lo haré después…

Pasricha menciona que  a los 4 años en una fiesta, un amigo de su papá lo impulsó a aventarse de un tobogán que acababa en una alberca profunda.

Psicólogo de ciudad de México menciona cómo la secuencia hago - quiero - puedo es una fuente de motivación e inspiración

El niño sin saber nadar se aventó confiadote, al deslizarse por la resabaladilla vio en cámara lenta como el amigo de su papá con un sonrisa levantaba las manos y lo dejaba sumergirse mientras aterrado pataleaba y tragaba agua…

Lo sacaron, pero desde esa edad Neil se convenció de que no podía  nadar, en consecuencia no quería, ni siquiera lo intentaba.

20 años después conoce a la que sería su esposa. En pleno cortejo, ella lo invita a pasar un fin de semana en la casa del lago que tiene su familia y Neil le dice que no le gusta nadar.

La chica le dice que si quiere puede ir, pero que todos estarán metidos en el agua y se aburrirá sólo de verlos a lo lejos.

Las hormonas de Neil pueden más que su miedo y decide meterse a clases de natación para adultos, y se da cuenta de que hay personas en situaciones más vulnerables que la suya, empieza nadar con flotadores en una piscina sin mucha profundidad y al final de la semana ya podía nadar como perrito.

Se dio cuenta que empezaba a disfrutar de estar en el agua.

Se dio cuanta, también, de que la secuencia que escribí unos renglones arriba tiene otro orden:

LO HAGO – PUEDO – QUIERO

Lo que significa que si hago algo aún con dudas o miedo, me daré cuenta de que es menos difícil que todos los ensayos de fracaso que elaboré en mi cabeza y puede que incluso, termine por disfrutar de una experiencia que, imaginada, me drenaba demasiada energía, más que su ejecución.

Así me pasa a veces, que me llevo sorpresas al empezar a moverme, me doy cuenta de que tengo más límites dentro de mi cráneo que en la realidad externa, y muchas veces, termino por clavarme  con algo que hago, en lugar de botarlo.

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3 thoughts on “Lo hago – Puedo – Quiero”

  1. Pequeños movimientos, sin ser ambiciosos, pueden crear cambios increíbles… poco a poco superas miedos infundados. Me pongo a pensar ahora en lo empoderada que me puede hacer sentir moverme poquito de mi zona de confort y después me puedo mover más hasta que me descubro bailando sobre la tumba de mi miedo.
    Gracias por la entrada, Doc, además me vino como anillo al dedo nuevamente para mi Diplomado.
    Saludos!

  2. Lo mucho que puede empoderarte pequeños movimientos que generen grandes cambios es increíble.
    Vencer miedos o tabúes que nos imponen (imponemos) por que nos vemos en la necesidad o porque no nos queda de otra, simplemente es una manera de comenzar a, incluso, tomarle el gusto a cosas que no pensamos que nos irían a gustar.
    Gracias, Doc!

    1. El movimiento es la manera más eficiente de comenzar a diluir el miedo, aunque sea pequeño.

      Al ser el miedo un producto mental, si nos movemos, dejamos de pensar tanto, nos lavamos con nuevos pensamientos.

      Hay una frase que me.encanta y dice:

      “EL ÚNICO PROBLEMA ES EL QUE TIENES ENFRENTE”.

      Un movimiento, para un solo problema deja de ser abrumador.

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