No prometas

Psicólogo de ciudad de México describe los beneficios de actuar, más que prometer.

Hay una idea que me sorprende por su originalidad:

“Decepciona al servicio al cliente.”

Que en realidad supone:

“Decepciona las expectativas tan bajas que tenemos de atención al cliente”.

Es frecuente que al tener un inconveniente con un producto o servicio y pretendamos solucionar el problema, surja un laberinto de filtros opuestos por completo a la facilidad con la que nos vendieron o suscribieron.

En general, servicio al cliente resulta sinónimo de burocracia fastidiosa.

Y en ese prejuicio radica la genialidad de la idea mencionada al principio.

Cuando se resuelve un problema con delicadeza y eficiencia con una compra que hicimos, se da una sorpresa agradable que termina por afianzar más la relación original e incluso recomendar lo que en algún momento nos generó algún disgusto.

En el título de esta entrada escribo: “No prometas”.

Esa frase cae en la misma línea de decepcionar expectativas del servicio al cliente.

Creo que prometer desgasta, genera presión y expectativas que van en otra línea muy distinta a nuestra humanidad que es visceral, cambiante y caprichosa.

Creo también, que al prometer ocupamos energía que se puede utilizar para concretar.

Creo que al prometer, te pierdes de la posibilidad de sorprender.

No está peleado no prometer con darle cuidado y seriedad a algo o alguien.

Por el contrario, es un ejercicio de cuidar nuestras palabras que se nutren de la emoción de un momento que no va a perdurar. Es considerar más coherente una acción que un discurso. Es enfocar energía en movernos más que en hacer proyectos hablados.

Si voy a prometer, afirmar o asegurar algo, procuro que sea en cuanto a un escenario que no me agrada.

Ahí sí expreso con convicción una idea, para ser mucho más consciente de algún error que puedo cometer o he cometido.

Todos hemos tenido decepciones, el desencanto es una oportunidad para construir experiencias que se basan en movimiento más que en verbo.

Todos hemos tenido conflictos y los seguiremos teniendo, evadirlos con promesas en lugar de vivirlos, nos priva de la posibilidad de construir relaciones más profundas que se basen en la confianza de que puedo enojarme con alguien o pueden enojarse conmigo y ese enojo me posibilita confiar más en la persona y tener herramientas para acercarme con más sensibilidad a ése y a otros seres humanos.

Así que no prometas, mejor actúa lo que te nazca prometer.

 

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6 thoughts on “No prometas”

  1. Dicen que cuando estamos en un momento de euforia, no debemos asegurar nada (ni promesa ni amenaza) porque en ese momento no somos quienes estamos hablando si no nuestra adrenalina… se acomoda a lo que indicas que “prometes en escenarios poco agradables”
    No me considero una persona que “promete” aunque si puedo ser una persona que se compromete incluso más de lo que quizás debería.
    Buena entrada, DOC!

  2. Hoy (bueno anoche) yo estaba dispuesto a peronar a un ex-amigo/interés amoroso, por haber roto mi laptop super cara con la que trabajo editando en un momento de furia de celos. Pedí consejo a una persona travesti (que casualmente las trans y travestis son las personas mas sabías dl mundo no se porqué) y sin meterme mucha presión, solo como opinión personal y un ejemplo de experiencia propia me convenció de no hacerlo. No solo creo que no dar falsas esperanzas o prometer es bueno, sino también sincero y respetuoso para ambas partes, si sabes que no es posible especialmente. Salu2

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