Qué tanto te amas, qué tanto te odias.

Hoy en la mañana fui a correr.

Y me pregunté por qué iba a  hacerlo.

¿Para maltratarme o para despejarme?

La noche previa me había atascado de pan dulce. Toda la semana fue mezcla de delicias gastronómicas y etílicas con su consecuente  sabor agridulce de placer y remordimiento.

La noche del domingo no fue excepción.

Así empezó la semana de excesos…

Así que me levanté con la intención de ir a correr. Y aún cuando disfruto mucho de hacer ejercicio, caí en la cuenta que en muchas ocasiones lo uso para castigarme.

Uso el ejercicio para maltratarme, si siento que comí de más, como era el caso, también lo uso para maltratarme y sentir dolor concreto si estoy ansioso…

Hasta hoy me cayó el veinte de que era muy probable que fuera a correr para castigarme y “quemar calorías” por lo que había comido anoche…

Decidí que no iba a ser esa mi intención. Sólo iba a trotar, estirar y trotar más. No iba a correr rápido, no iba a ver cuánto corría. Sólo trotar a Cuemanco, estirarme con toda la calma, darle una vuelta al circuito lento, volverme a estirar, trotar de regreso y volver a estirar.

No iba a castigarme, no iba a ser explosivo en los movimientos, ni a esforzarme, ni a buscar “dolorcitos sabrosos”, iba a ser presente y despejarme.

Quiero seguir disfrutando de estar en paz conmigo y hacer ejercicio y comer cosas ricas, y cacharme cuando sienta culpa para reconciliarme con ella , en lugar de pelearme por dejar de ser humano y caer en ciclos infinitos de culpa, maltrato y evasión con experiencias intensas para volverme a sentir culpable.

Lo que hago con el ejercicio, también lo he hecho con el trabajo, con el estudio, con salir de fiesta, con relaciones importantes para mí…

A veces uso esas experiencias de forma inconsciente para sentirme culpable, para castigarme o para evadirme, en lugar de vivirlas como una oportunidad para compartir, para apapacharme y desarrollarme .

Creo que una forma para romper compulsiones de culpa y autocastigo puede darse con tres preguntas en dos bloques:

Primero: ¿Qué tanto me amo, qué tanto me odio?

Segundo: Esto que voy a hacer, ¿ lo hago para sentirme mejor o lo hago para maltratarme?

 

 

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2 thoughts on “Qué tanto te amas, qué tanto te odias.”

  1. Muy buena entrada, DOC…

    La comparto y me seguiré reconciliando con la culpa que tanto me puede manejar hasta en mis mejores momentos.

    =)
    Excelente fin de semana!

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