¿Cómo saber si me miente?

Creo que me muevo en 3 planos: emoción – pensamiento, palabra y acción.

Del mundo interno al externo.

Mis emociones y pensamientos sólo son accesibles para mí, y a veces ni siquiera yo lo tengo claro, ya que es natural fluctuar de una emoción a otra en lapsos breves y prolongados, lo mismo sucede con los pensamientos, que, por lo general vienen de forma desorganizada y espontánea.

Mis palabras son el puente entre lo que tengo en mis entrañas y mi intención de conectarme con el mundo exterior. Las palabras son limitadas, nunca van a permitir por completo transmitir toda la complejidad de lo que siento y pienso, pero una de las experiencias más gratas que puedo vivir es sentirme comprendido y conectado con alguien, esto  a veces se consigue con palabras, y en otras ocasiones de manera preverbal, más primitiva, pero también más profunda, con las…

Acciones, éstas son manifestaciones concretas de lo que traigo en mi interior, es el producto más crudo que puede haber. Las acciones pueden distorsionarse, pero son más difíciles de alterar que el discurso.

Considerado lo anterior, recuperó la pregunta del título:

¿CÓMO SABER QUE ME MIENTE?

Y quiero ir aún más lejos, esto es más importante que saber si alguien me miente o no:

¿CÓMO SABER QUE YO ME MIENTO?

¿Cuál puede ser el polígrafo más preciso que puedo tener?

Las emociones y pensamientos de la otra persona, ya lo mencioné, son inaccesibles. Las palabras… son un recurso muy civilizado, pero peca de elegante y artificial con mucha facilidad. Por convenciones culturales y para protegernos, nos entrenamos en decir lo que el otro espera escuchar o en hablar desde una emoción muy intensa y sesgada, más que en buscar una conexión genuina.

Así que el detector de mentiras más eficiente al que podemos recurrir es:

la OBSERVACIÓN de las ACCIONES.

Es infalible, si alguien me dice que me quiere, pero tengo moretones en el cuerpo…

Insisto en el consultorio y en estas entradas: las palabras ocupan energía, entre más hablamos, más erosionamos movimientos prácticos y concretos.

Cada vez que prometo y / o amenazo, desperdicio muchísima energía. Entre más fuerte sea la expresión verbal, menor será la ejecución.

Si alguien dice que te ama, considera que tan coherente y constante es el discurso con las acciones.

Si alguien dice que te odia, agradece; no será una experiencia agradable, pero esa persona se da la oportunidad de elaborar su emoción y disminuyen posibilidades de que la manifieste. Preocúpate el día que se quede callad@ y trabad@.

Ahora quiero considerar la pregunta más importante, evaluar qué tanto me miente la persona con la que convivo 24 horas al día.

Lo que pienso o siento, puede ser muy intenso, lo que digo y escribo puede ser elocuente, pero lo que hago u omito, es un indicador transparente de lo que en realidad me motiva.

Mis actos son el parámetro más claro para descubrir qué es lo que en realidad quiero.

Yo podré decir y sentir que quiero estar bien, que quiero paz, pero si mis acciones en la vida cotidiana, me generan frustración, dolor, impotencia o angustia, creo que lo más práctico (aunque difícil), supone ser sincero conmigo y reconocer que una parte de mí quiere o necesita esa experiencia que digo que no quiero.

No es fácil, repito, pero si soy sincero conmigo a partir de reconocer mis acciones y reconciliarme con ellas como evidencia de ciertas ganancias secundiarias que obtengo en tiempo real, creo que empezaré a lograr cambios consistentes.

Una pregunta básica para desenterrar mis motivos es: ¿POR QUÉ?

Múltiples veces, una ametralladora de “¿por qués?”, después de cada respuesta:

¿Por qué sufro?

Porque no me valora.

¿Por qué estoy en una relación en la que no me valoran?

Porque espero que cambie y se dé cuenta de todo lo que hago por el o ella.

¿Por qué espero que se dé cuenta?

Porque en un principio era diferente. 

¿Por qué me aferro a que sea como en un principio?

Porque le tengo terror al cambio…

 

Creo que siento cuando alguien me miente, el tema es que yo muchas veces me vuelvo cómplice a través de la negación o justificación.

Por eso creo que más efectivo que evaluar si alguien me miente, es considerar si yo me miento y por qué lo hago.

 

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8 thoughts on “¿Cómo saber si me miente?”

  1. Excelente entrada.Sin embargo,advierto algunos aspectos.
    A veces la gente envía señales contradictorias a propósito,porque la gente miente en su propio beneficio.Entonces,viene la justificación del agente pasivo por el miedo del cambio.(Sentimiento de pérdida operativo).
    “Todos mienten” sentenció el Doctor House,lo que varía es la causa.
    Si nos mienten nos va a doler,nos deja desmoronados,pero lo que debemos recordar,es que en realidad nosotros podemos controlar que tan dispuestos estamos a padecer.
    Hace poco te envié un vídeo de la “regla del 30%”,sobre el “inner work”.
    Recuerdo mi paso por tu consultorio,recuerdo el devastador efecto “Chinita” debido a su infidelidad y mentiras.
    Pero,tambien recuerdo que me enseñaste a curarme sólo,a saber que pase lo que pase estaré bien y que no debo precipitarme… finalmente,no pasa nada.
    Entonces “por que la gente miente?” Porque la gente así es. Y “por que los soportamos?” Porque nuestra confianza depende de otros,lo cual es indebido,pero útil.
    Somos lo que comemos y nos nutre.

    1. Víctor, aprecio mucho tu retroalimentación.

      Somos seres sociales. Interactuamos en un escenario que nos entrena en aparentar, desde ahí comienza el culto tácito a la mentira.

      Es una dinámica práctica, funciona.

      Sin embargo, a largo plazo la mentira diluye identidad, relaciones y armonía.

      Hace poco leía una propuesta interesante de un inversionista, Ray Dalio, que tiene como uno de sus principios básicos, ser lo más transparente posible. Con él mismo y con su entorno.

      Agregaba lo difícil que es esta dinámica al principio, por lo ya mencionado, pero que como cualquier entrenamiento, la practica constante vuelve ve al hábito tan natural que con el tiempo, se vuelve más fácil ser sincero que dejar de serlo.

      Te mando un abrazo y espero que estés muy bien.

  2. Creo mucho en la coherencia, congruencia, si no existe, no pasa nada…
    No hay más ciego que el que no quiere ver…
    Sabemos cuando mentimos, a los demás o a nosotros mismos y, vemos en las mentiras de los demás, el reflejo de lo que somos nosotros en ellos.
    Gracias por la entrada, Doc.

    1. Como te comentaba en la entrada de las 4 maneras de reaccionar Soledad, somos seres en evolución y nos equivocarémos…

      En algún momento nos mentiremos, en consecuencia justificaremos las mentiras de alguien o mentiremos a otros…

      Pero cacharnos y experimentar la posibilidad de la transparencia y la.congruencia en este mundo de apariencias cotidianas, permite sentir una ligereza y conexión que nones frecuente, y cuando nos atrevemos a hacer eso, se siente una ligereza y libertad que puede volverse adictiva.

      Lo difícil es iniciar el proceso de honestidad, pues no existe una cultura que fomente los beneficios concretos e individuales de la simetría entre lo que siento-pienso-digo-hago.

      ¡saludos!

  3. Como todo, la respuesta está en regresar a uno mismo y resolver desde nosotros. Como la confianza, la confianza no es tener la certeza que el otro no nos hará daño sino la certeza de que no importa lo que la vida nos presente tenemos las herramientas para estar bien.

    Así con la mentira, creo que la mentira es un medio para cubrir ciertas necesidades pero si no se conecta con ellas nunca se podrá salir de ese ciclo de cero autenticidad.

    Saludos Arturo 🙂

    1. ¡Gracias por comentar Cristina!

      “Regresar a uno mismo”.

      Eso es lo más que podemos controlar; no al mundo, no a otras personas. Pero nuestro interior, nuestra intuición, nuestra frustración, nuestro dolor y nuestra paz, están más a nuestro alcance y control de lo que imaginamos.

      Por otro lado, descubrir las necesidades que motivan una mentira, nos genera consciencia para confrontar nuestras necesidades y soltar patrones de confrontación, descubrimientos, recaídas que sólo reciclan y cristalizan la mentira.

      ¡Un abrazo!

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