La peor combinación.

Culpa y pérdida.

Creo que esas 2 emociones son una fórmula garantizada para vivir un infierno.

La culpa por lastimar a alguien importante para mí, sin intentar reparar lo que hice, me deja muy vulnerable.

Hay una versión más sigilosa de la culpa y se llama:  remordimiento; es la culpa por omisión. Cuando siento que pude haber hecho más y que por un berrinche o por orgullo me limité o no me disculpe, siento remordimiento.

El remordimiento tiene casi el mismo nivel de impacto emocional que la culpa, al acumularse con la pérdida. Se vive entonces con mucha impotencia la posibilidad perdida de mostrar una versión más transparente, auténtica o entregada en mis relaciones. Me lamento por no haber hablado, pedido disculpas o tenido alguna atención con alguien importante para mí.

El sentimiento de pérdida, ya es un reto aislado. El vacío que deja la ausencia de  una experiencia familiar o una persona cercana es abrumador. Pero sí existe cierto alivio, y en ocasiones hasta ligereza, de cerrar un ciclo si se tiene la consciencia de que hice lo mejor que pude y cometí errores nuevos que no había experimentado antes, o que fui lo más auténtico posible.

Algo de lo que procuro ser muy cuidadoso es de manejar mis relaciones importantes con la menor cantidad posible de: culpa, remordimiento, ambigüedad, mentiras y omisiones.

Es probable que nunca logre mantenerme libre de esos vicios al cien por ciento, pero una pregunta que me ayuda mucho cuando estoy sintiéndome rebasado por las emociones y sé que puedo cometer alguna burrada con alguien que me importa, es:

 

“Si justo en este instante se muriera esta persona, ¿quedarías en paz contigo con lo que estás  haciendo o estás a punto de hacer?”

Prefiero enojarme con alguien, conflictuarme, discutir, ser sincero y arriesgarme a perder esa relación por transparencia, o atreverme a poner límites después de varios descalabros, que quedarme con culpa por haber tenido la posibilidad de llevar una relación de mayor calidad.

La pérdida es muy dura, pero es llevadera si estoy en paz conmigo mismo, pero pérdida con remordimiento por no hacer algo que tuve oportunidad de ejecutar y omití por ego es mucho más complicada de sobrellevar…

 

Y si quisiera el mayor infierno, escogería la pérdida con culpa, por haber manipulado, mentido, chantajeado o dar por supuesta una relación. Esa sí es la peor combinación.

2 thoughts on “La peor combinación.”

  1. Wow…
    Justo algo con lo que estoy “lidiando” últimamente…
    Hay personas con las que puedo poner límites o bien aclarar las cosas de una manera más “sencilla” que con otras… Definitivamente el “remordimiento” es algo que no me gusta experimentar pero , en algunas ocasiones me resulta muy conflictivo en mi cabeza hacer las cosas directamente a pesar de eso. No soy coherente…
    Actualmente no experimento una relación de pareja pero, el no haber sido coherente con mi ex-pareja en los momentos oportunos me llevó a la pérdida de la relación, lo que muy probablemente se habría evitado (o adelantado y provocando menor daño) si lo hubiera hecho.
    Creo que la vida está llena de “hubieras” y esos están amarrados a los remordimientos pero, hay unos más dolorosos que otros.
    Gracias por el post, DOC… lo sigo teniendo de tarea…

    1. Hay ocasiones en que los “hubieras” son en realidad aprendizajes. Pues existen situaciones que nos agarran en curva y, o bien, no hemos experimentado antes, o bien, no dimensionamos cuánto nos ofuscaría la emoción.

      La “lucha” con el remordimiento y la culpa es un ejercicio constante de consciencia, apertura y auto indulgencia.

      ¡Abrazo Soledad!

      ¡Gracias por comentar!

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