Carta de paciente

Hace un par de años compartí una carta que una paciente dedicaba a la impotencia.

En ocasiones creo que nos ayuda ver que otros han vivido lo mismo que nosotros. Eso permite sentirnos menos solos, pero creo que percibir que alguien más ya trascendió ese momento amargo ayuda a generar esperanza en nuestro propio proceso.

Le pedí autorización a mi paciente para compartir lo que ella me escribió y accedió amablemente:

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El poder del agradecimiento.

Agradecer, es una palabra muy poderosa, sin embargo cuando estamos abrumados por alguna situación que nosotros consideramos imposible de enfrentar, esta palabra es la última que nos pasa por la mente. ¿Cómo agradecer por el insomnio, la tristeza, el llanto,  la angustia, el enojo, la decepción, la impotencia, o algunas otras emociones desagradables que nos generan incomodidad?
Para poder llegar a este paso, es importante transitar por una serie de experiencias agradables y desagradables, que, indudablemente,  generan una visión más amplia de nuestro problema, pero sobre todo un crecimiento personal, comenzamos a ver nuestro problema con otros ojos, en mi caso comenzando por la tristeza, nostalgia, insomnio y ansiedad por la relación que había terminado y las expectativas que tenía de la misma,  pasando por la impotencia, culpa y el “hubiera”, que esto, en lugar de generar tranquilidad, genera pensamientos recurrentes, viajando a un extremo donde a veces es difícil salir y en lugar de sentirte mejor, te estancas en esas ideas que vas creando.

La compañía de tus amigos y familia es importante y reconfortante, pues ayudan a que uno haga catarsis en algunos momentos en donde prevalece la desesperación, sin embargo sólo  brinda tranquilidad y distracción por un momento, después vuelven aquellos sentimientos incomodos en dónde uno desea de manera inmediata que se esfumen, siendo que al experimentarlos genera un gran malestar, y buscas la manera de evadirlos, con exceso de actividades que impidan la salida las emociones, es aquí, el momento en el que te das cuenta de que necesitas la ayuda de alguien más, ajeno a tu contexto.

Las sacudidas de nuestras vidas,  brindan un gran empuje y a veces cuando se pierde las ganancias son abundantes,  pues al haber desequilibrio, volvemos a buscar una estabilidad, en primera instancia una personal, el acudir contigo me brindó aprendizajes, autoconocimiento, mejores relaciones interpersonales y laborales pero sobre todo y lo más importante el comenzar a tener una relación conmigo misma, amarme, cuidarme, confiar en mí  y aceptarme, aunque era más fácil para mí hacerlo hacia otras personas, algo que puedo agradecer de este proceso terapéutico es el aprender a desarrollar mejores herramientas para afrontar situaciones que generen inestabilidad, agradecer por la ansiedad, la tristeza o el insomnio, porque sé que en la próxima ocasión me sentiré mejor que antes, desaprender conductas que me sabotean o que favorecen el desarrollo de posibles relaciones tóxicas y reaprender, el proceso más difícil, porque es despojarte de aquello con lo que estabas acostumbrado a trabajar en momentos de “crisis” pero que no brindaba resultados tan funcionales, a través de la adquisición de nuevas herramientas que beneficien a una mejor adaptación de respuestas, al ser humanos, tenemos la valiosa capacidad de reinventarnos y esta reinvención es gracias a ti, a tu guía.

Ahora 5 meses después agradezco por cada momento que viví, porque la angustia me permitió transitar por un camino diferente en donde aprendí  a tomar la responsabilidad de mi vida, ahora sin miedo, fijándome metas, evolucionando y mejorando mi bienestar en todos los sentidos.

Gracias

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