Carta a la impotencia

 

Una paciente tuvo la gentileza de compartirme este texto, que al menos para mí, esboza como me he sentido a veces con una claridad tremenda:

 

Estúpida Impotencia:

Te escribo porque ya estoy harta de ti. Me pesa el pecho cada vez que existes, me siento triste, sola y sin nada que esperar más de la vida. Te odio porque siempre has existido. Desde las veces en las que mi papá regañaba a mi mamá, las veces que me regañaba a mí, todas las ocasiones donde no pude defenderme, no sé si por tonta o porque no tengo la fuerza de hacerlo, ahí estabas como burlándote de mi fragilidad. No te quiero conmigo, ya no. Ya me cansé de sentirme inútil, de no servirle a nadie, que yo nunca sea suficiente para nadie, ni para mí misma. Siempre hago menos de lo que podría hacer y todo por tu culpa. Has arruinado la relación con Juan José porque no me permites hacer nada en contra de sus horrores, no puedo contra él ni contra tu amigo el Miedo. Tu amiga Soledad me trata de la chingada y hace que Miedo me tenga bajo su yugo. Vivo secuestrada, con las manos atadas y el corazón hecho porquería por ti y tus amigos. Enemigos míos se han vuelto y Felicidad y Gozo ya no existen usualmente. A veces se preocupan por asomarse a ver si me va mejor pero se van tan pronto como ven que aún no estoy completamente rota, se dan cuenta que todavía aguanto un poco más de Dolor, Miedo, Soledad y sobre todo de ti, Impotencia, mientras ellos se marchan despreocupados. Tomo medicina contra Ansiedad y Depresión pero son más fuertes, más grandes y me aprietan cuando no me quieren dejar ir. Te juro que lo único que siento es que estoy acorralada, privada de mi libertad. No tengo libertad de llorar porque Juan José me tacha de dramática, no tengo derecho a ser feliz porque Juan José me dice que mi vida es tan fácil y que él como ha sufrido, que ¡claro!, que tengo un papá rico y no me ha faltado nada como a él. Pues no, no me ha faltado cama, comida o bienes materiales pero sí me ha faltado el cariño de un padre, amor hacia mí misma, determinación y fuerza. He perdido mi salud por culpa tuya, de Juan José y de mí misma. ¡Qué importa! Al fin y al cabo todo me duele, todo está mal, estoy gorda, duermo sin descansar, una dolencia más no importa, comparado con todo lo que ya está mal. Además, todo el dolor corporal no se compara con lo que tengo roto por dentro, eres tú, Impotencia, la que me duele más que todo y que al final permite que siga con Juan José mientras me voy matando, me quito salud, pierdo tiempo. Me duele todo y a la vez no siento nada. No sé si puedas entenderme pero a veces sólo quiero dormir, olvidarme de mí, olvidarme de mi gordura, de Juan José y de la telaraña en la que estoy metida. Cuando duermo sueño con otras personas, otras cosas, sin miedos, no tengo pensamiento negativo alguno de mi cuerpo y soy mucho más plena. Cuando sueño, Juan José no me dice que puedo o no hacer, ni siquiera existe. Si pudiera tomar mi vida, romper la relación con Juan José, adelantar el tiempo y evitar los sentimientos de abstinencia, lo haría. Pero no puedo y la verdad no sé si podré lograr dejar algo que me ha controlado desde hace casi 2 años, por él cual me he desvivido y he cambiado todo lo que soy por parecerme a la imagen de la mujer perfecta que él quiere tener y amar. ¿Sabes? A veces también estás ahí cuando estoy sola y busco a Dios. Él no responde, no lo siento, no lo percibo tampoco. Sé que existe un ser supremo, pero ¿dónde está? Y ¿por qué no puedo estar cerca de él? Por eso no quiero estar sola. Algunas personas están solas pero a la vez con él. Como una persona esquizofrénica que comienza a tomar medicinas, por primera vez en la vida está sola, así estoy yo. Alguna vez rezaba y sentía, ahora no. La Soledad mata, te recuerda todos los pensamientos negativos y te permite entender la insignificancia de la vida humana. Comparar un humano con el Universo es como si fuera un pequeño átomo, invisible ante la infinidad perpetua. Como si la vida fuera tan importante, quizás cuando tenga 80 años, en el año 2073, sea la Muerte una guía que me acompañe a lo que la religión dice que es un cielo, un lugar de plenitud y convivencia infinita con Dios y con todos los seres queridos que iremos perdiendo con el paso del tiempo. Tal vez ahí finalmente creeré en algo, estaré feliz y no tenga rencor al tiempo, ni a mí misma, por desperdiciarlo. En fin, Impotencia, creo que la vida me ha puesto a tu lado pero no por mucho tiempo más. A veces destello la María fuerte y decidida, mujer que no permite que un haragán como Juan José la frene de sus planes. Al fin y al cabo, si Juan José ya no me dice “mi Amor”, me dice “bye” a secas, me pregunta “¿qué pasó?” Y “¿qué quieres?”, con una voz de fastidio, es como si ya no fuera mi novio, como si ya no me amara. Él quiere poder dictar lo que debo o no hacer pero me ha otorgado distancia como si no me amara y no se puede ser distante, dejar de mostrar amor y esperar que una persona baile al son de tu compás. Si tú, Impotencia, me ayudaras a finalmente llamar a Frustración para que me harte y logre que me deshaga de él, antes de que él me extermine, podría llamarte y agradecerte.

Ojalá y contactes a Frustración por mí y le digas que la necesito, que me rompa y me aniquile para acabarlo todo y lograr ser yo con libertad.

Gracias,

María

 

 

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2016 Arturo Hernández

12 comentarios en “Carta a la impotencia”

  1. Magnífico relato! Creo que nada es casualidad… El universo nos pone ahí… en donde estamos!!! Y justamente lo que le pasa a María en su relato! Es lo que en este momento me está sucediendo a mi con JOSS!!!

  2. Wow algo muy alentador!!!, no se exactamente por que escribo esa palabra pero me hizo sentir, es duro si, pero tiene mucho aprendizaje y esta llamando a ser mejor y pide ayuda, seguro pronto encontrará la respuesta, gracias!

  3. Pues dice que en 2073 tendrá 80 años, o sea que tiene 13, mejor debería dedicarse a ser escritora, cuidar de si misma y olvidarse del pendejo de Juan José antes de perder más tiempo con una persona que no vale la pena y nunca la apreciará, gracias a Dios hombres hay muchos y hombres buenos también, te deseo lo mejor María, Dios no te abandonado, él siempre está ahí, sólo que ahora en tu frustración no lo ves y no tiene nada de malo ser gprdita si estás feliz y saludable. Dios los bendiga y a darle porque la vida es hermosa como para que permitamos que cualquier gato nos la arruine.

  4. Dicen que las acciones dicen mas que mil palabras, pero en este caso fue alrevez por que tu relato hablo mucho mas y exactamente asi me esta pasando.

  5. Lupita
    Creo que a muchos esta carta nos toca el alma porque en algún momento pasado o presente nos hemos sentido así y tal vez ni siquiera nos damos cuenta de que ahí está ella la “impotencia” Gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *