Leo fascinado un libro que se llama Crear o Morir, de Andrés Oppenheimer.

Dos emociones me provoca el libro: Esperanza y Terror.
Esperanza por todo el potencial que implica el desarrollo tecnológico y el acceso a información como nunca lo hablamos tenido, en donde, por ejemplo, preocupaciones por tener agua potable en un futuro o un mejor nivel económico con menos esfuerzo son realidades más que accesibles, pero también en donde la privacidad podría perderse en el sentido de que cualquier búsqueda o movimiento que hagamos quedará registrado digitalmente.
Me encantó el libro porque cada capítulo menciona todo el potencial y creatividad que tiene el ser humano, la necesidad que tenemos de encontrar problemas para resolverlos, la creatividad que puede generar optimismo y riqueza donde existe incertidumbre y frustración.
Aún no llego a la conclusión del texto, pero me pareció muy padre lo que propone el autor con una pregunta al inicio que mantiene como eje:
¿por qué en Latinoamérica o en España no se ha dado un genio creativo como Steve Jobs?
Después de enumerar y descartar respuestas diferentes como: exceso de burocracia o falta de apoyo del gobierno, concluye que la principal razón es por falta de una cultura de tolerancia al fracaso.
En casi cualquier país del primer mundo, en particular en centros creativos y artísticos, no se hace alarde de logros o de riquezas materiales, sino de las cicatrices que supusieron varios fracasos, bancarrotas y pérdidas, para aprender y construir. Mientras que en Latinoamérica es notable la presión social y legal que implica fracasar, lo cual lleva a una parálisis para evitar burlas, críticas o dificultades para emprender un proyecto una vez que el primer intento falló.
El autor hace énfasis en esa idea: moverse, supone la posibilidad de fracasar, más aún si es un movimiento nuevo
Sin embargo, esos errores, si se acumulan y son diferentes, encierran la posibilidad de un desarrollo vertiginoso.
Así que la próxima vez que tengas miedo de empezar algo o te sientas culpable por alguna equivocación que cometiste, piensa que sabrás o sabes algo que no habrá antes en ti.
Sé más indulgente con tus movimientos, sé más indulgente con tus fracasos.
Lo mejor de fracasar es el aprendizaje que encierra esa frustración, no te quedes sólo con el dolor y el remordimiento.
Arturo Hernández Vera, especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja
Psicólogos y terapia individual y terapia de pareja en México, Distrito Federal, D.F., ahora CDMX.
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Padrisimo!!!
¡Qué bueno que te gusto Marie!
¡GRacias por tus palabras!
Muy interesante el texto Arturo
¡Me da gusto saber de ti Josselin!
¡Espero que estés muy bien!
Eso si, toda la razón, muchas gracias! =)
¡A fracasaprender!
Es hermoso!! Todo lo que comparte. Grácias .
Gracias por tus palabras Raúl.