TUS PROPÓSITOS DE AÑO VIEJO
Quiero invitarte a que consideres lo siguiente:
Me sucedía con mucha regularidad que cada 31 de diciembre, al calor de la cena y la convivencia en vísperas de año nuevo, sentía frustración por no haber realizado muchas cosas que había establecido un año antes.
Aún con esa frustración y la nostalgia de haber dejado las cosas para después, me decía que éste que venía sí sería mi año. Lo mismo volvía a ocurrir unos cientos de días después. Se repetía el patrón de buenos proyectos, una o dos semanas de mucha inspiración, fatiga, y poco a poco aparecía la morosidad en la frasecita: luego lo hago, todavía queda mucho tiempo, apenas estamos a febrero… abril… julio… septiembre…
Y conforme avanzaba el tiempo, algunas cosas se realizaban, pero me dolía ver como la mayoría de los proyectos que se habían establecido después de navidad no se concretaban o se quedaban a medias.
Ocurrió el año pasado, algo diferente.
Resulta que económicamente la última semana de diciembre, en realidad los últimos tres días del año, me fue mejor que en cualquier otra semana de ese lapso. A lo que siguió el año que mejor me ha ido el ámbito profesional, ya que no tengo jefe, ni horario estricto, gano bien, gozo mis actividades, hago lo que quiero, cuando quiero, tengo tiempo para hacer lo que se me antoje, mientras voy elaborando múltiples proyectos con gente que estimo mucho. ¡Todo eso, sólo por tres días de cumplir mis propósitos antes de que concluyera el año!
¿Qué fue lo primero que aprendí?
Que la mayoría de las personas, aún cuando estamos a mitad de año y falta bastante para el próximo, dejan de mirar esos objetivos, complacidas de que en los últimos diez segundos de esos 12 meses comienzan a establecerse los cimientos de los logros que “AHORA SÍ” se harán realidad.
Bajar tantos kilos, dejar de fumar, comenzar una vida saludable, ser tolerante con X, pagar tal crédito, comprar tal casa o cual coche, ahorrar tanto, conseguir tal puesto…
¿Qué fue lo segundo que aprendí?
Que es muy fácil que los propósitos se lleven acabo si tienen inercia.
Si haces tus propósitos de año nuevo el día de hoy, antes de que inicie noviembre o diciembre, y estableces algo PEQUEÑO y concreto que hacer diariamente sólo por esta semana y los dos meses que siguen, tendrás combustible para decidir si quieres empezar bien el próximo año, pues lo estarás dirigiendo de forma satisfactoria.
En un par de meses podrás empezar a corregir todo lo que no hiciste en los previos.
Así que, en lugar de disminuir la marcha en estos meses, esperándote al primero de enero para empezar una cuesta, con kilos de más, dinero de menos, depresión post fiestas, y el vacío que generan regalos desenvueltos cuyas expectativas casi siempre caducan con celeridad, comienza fácil ese año, al esmerarte UN POCO desde ahora para ejercitar tus propósitos.
Me despido deseándote un:
¡FELIZ AÑO VIEJO!
Arturo Hernández Vera especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja
Psicólogos y terapia individual y de pareja en México D.F. y CDMX, Cólonia del Valle y Narvarte, Delegación Benito Juárez.
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