
Si veo a alguien bostezando, me darán ganas de bostezar.
Cuando hay una conexión profunda con alguien es usual mimetizar movimientos sin darnos cuenta: sentarnos en la misma posición, rascarnos al mismo tiempo, reír…
Somos maquinitas de empatía e intercambio, y hacer consciencia de estas condiciones puede sacarnos de baches emocionales.

