Creo que es bueno tener intenciones claras y moverse.
Es saludable tener objetivos y dirigirse a ellos.
Pero cuando una emoción es muy intensa y los movimiento son erráticos. Cuando uno siente que no tiene sentido hacer nada porque sólo se incrementa el malestar.
Creo que la opción más saludable es pedir tregua a la vida y rendirse. Dejar de hacer, dejar de pensar, dejar de reclamar, dejar de autocompadecerse, dejar de compararse, y sumergirse en la emoción de ese instante por más desagradable que sea, asumirla.

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