
A veces las cosas no salen como quiero, a veces siento que no merezco una frustración que vivo. Entonces me vuelvo víctima, ausente de control y lleno de dudas.
Por el contrario, cuando pienso que todos los momentos en los que me sentí incómodo, muy incómodo y desesperado, tuvieron como resultado un periodo de parálisis que después me abrió una nueva realidad y muchas bendiciones, me empiezo a sentir mejor. Seguir leyendo Gracias incomodidad