A menos de que estemos muy vulnerables o enamorados, no hacemos caso de lo que nos dice la mayoría de la gente, incluidos nosotros mismos.
Sabemos qué nos conviene comer o cómo nos conviene administrar nuestros recursos o cuándo ponerle límites a alguien o cuándo disculparnos, cuándo cambiar hábitos…
Pero la aplicación de los buenos consejos no tiende a ser muy efectiva.
En nuestro interior tenemos un niño caprichoso que busca gratificación inmediata, que deja lo que no le gusta para después o que tiene miedo de hacer cosas diferentes.
Seguir leyendo Aprovecha tu terquedad →