Después de algunas semanas de notar cómo me limitaba cada vez más una tensión en mi cadera, fui con un fisioterapeuta que me recomendó un amigo.

Su diagnóstico fue una inflamación de tendones que ocasionaban que caminará mal y que contracturara, primero el muslo, y después de un tiempo parte del glúteo y luego la espalda baja.
Bastante preocupado conforme el tiempo pasaba y se extendía la molestia como tinta en una servilleta, me abrí a lo que me recomendará el especialista.
Parte del tratamiento fue una ironía:
Ponerle más estrés a las contracturas…
Le llaman “punción seca” a la técnica que me aplicaron, y consiste en hallar nudos en los músculos, y en esos puntos, aplicar una aguja para que se contraigan tanto que por reflejo no les quede otra opción que relajarse.
Así fue como después de un masaje y hallar 4 de estos puntos, el fisio ensartó agujas, las manipuló y las sacó…
Acabé súper adolorido, pero era extraño, también con alivio y libertad de movimiento.
Me deja pensando esta estrategia que parece contraintuitiva, en qué momentos con ciertos bloqueos que trato de resolver y enredo más, podria aligerarlos entregándome a ellos con intención para que solitos se liberen.
Qué extraña casualidad. Me acaba de pasar lo mismo y recibí el mismo tratamiento con el fisioterapeuta jajajajajajajaja
¡Y justo el martes otra paciente que regresó me compartió que estaba también con una molestia similar y que le hizo ruido leer de estos achaques y remedios en el escrito!
¡Un abrazo Raquel!