Varias veces he registrado en estas entradas una cita de Austin Kleon que me orienta cuando me tomo algo personal:
“Todos los consejos son autobiográficos”.
Un amigo y maestro decía algo parecido:
“Cuando te lo digo a ti, me lo digo a mí.”

Y algo que me brinda aún más perspectiva cuando me rebasa alguna emoción es la idea:
“Lo que te hago, me lo hago.”
No logro tener todo el tiempo esta intención, pero sí se encuentra en mi trabajo y con las personas más cercanas. Trato de tener en cuenta esta idea, como un ejercicio de empatía hacia los demás y de amabilidad hacia mí mismo, si llego a ser demasiado crítico.
Más allá de un equilibrio kármico, veo esta fórmula como un recordatorio de conexión con el mundo, en particular, cuando me siento desconectado.
Y en momentos más pacíficos, también consolida mis movimientos y los hace más placenteros si tengo una atención con alguien o la recibo.
Copyright secured by Digiprove © 2023 Arturo Hernández
Decía un maestro que cuando señalo con un dedo hacia afuera, los otros hacia adentro me apuntan a mi…
Veo como una oportunidad de aprender algo mientras “ayudo” a alguien más, ¿qué de eso puede servirme a mí?
¿Poner en perspectiva mis problemas a través de los demás?
Gracias, DOC!!!
¡Gracias por comentar Soledad!
La imagen de los dedos señalando describe muy clara la inercia de nuestros juicios…
Ayudar a alguien con intención, es una ayuda a alguna sector nuestro…
Y ver el dolor ajeno, nos brinda otro ángulo para abordar nuestras propias heridas…
Qué sigas reflejándose y orientándose Soledad!
Abrazote!