Ser amable conmigo

Escalar con delicadeza, rodar en la bici sin perseguirme, saborear la comida, ir a rehabilitación física cuando me lesiono, leer cosas que me inspiran, conectar con gente que aprecio, buscar mi espacio y tiempo, despertar a la hora que mi cuerpo me levante, estar algunas veces a solas y en silencio con mis pensamientos y fantasías…

¿Y si esa fuera la raíz para apoyar a otros?

¿Ser amable conmigo como fundamento para ser amable con los demás?

Tiendo a ser muy rígido la mayor parte del tiempo, y veo que no está mal, pero llega a ser cansado y limitante tomar esa estrategia de vida como único carril para moverse.

Cacharme cuando me vuelvo un tirano conmigo, es el primer movimiento para ser amable. Sólo ser consciente sin obligarme  a algo… empezar por observar cuando me juzgo, cuando compito, cuando me presiono, cuando elaboro expectativas,  cuando dejo de respirar, cuando me encorvo, cuando me contracturo, cuando siento miedo… sólo  atender esos cambios, sin forzar algo distinto, es el primer paso de amabilidad conmigo.

Se diluye entonces aquella idea de que lo que resiste, persiste, y se abre la posibilidad de algo nuevo en mis patrones.

No es que ser tiránico conmigo no me haya funcionado, sino que cultivar ser técnico y menos rudo, ser constante, sin ser invasivo, puede generar un flujo más armónico hacia lo que quiero, y sobre todo, restar resistencia a experiencias que necesito pero que aún no conozco y que es natural que les dé  la vuelta por falta de familiaridad y que incluso termine por volverlas tortuosas.

Ser amable, no es muy popular en una cultura de exigencia compulsiva que  persigue resultados o beneficios que no siempre se alinean con mis necesidades y deseos concretos.

Tiende a ser más fácil (y doloroso) exigirme de forma indiscriminada que ser selectivo con borbotones de energía que a veces se requerirán y que son más excepciones que una regla

Ser amable, empieza por reconocer la exigencia  automática para adueñarme de ella, en lugar de volverme un esclavo inconsciente del estrés.

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2022 Arturo Hernández

4 comentarios en “Ser amable conmigo”

  1. Estoy tan acostumbrada a la tiranía interna (y externa, por supuesto) que cuando llega a presentarse la libertad o una democracia real, no sé qué hacer con tanto y generalmente regreso a mi “zona de confort” de maltrato y exigencia aunque eso me provoque dolor, porque es algo que ya conozco y sé manejar.
    Experimentar con consciencia las nuevas sensaciones de luz es bien extraño y me proporciona un dolor diferente, un dolor sabroso como cuando ríes demasiado.
    Gracias por esta entrada, Doc!!!
    La comparto!!!

    1. Y si uno se acostumbra a ese “dolor” que derroca nuestra tiranía interna y comprende que habrá ciertas revoluciones internas hacia una forma más amorosa y madura de autogobierno, la incomodidad dará paso al alivio con cada vez más frecuencia.

      ¡Gracias por tu confianza Soledad!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *