Quédate con ganas de más.

Hay una experiencia tan o más difícil que el trabajo duro y la constancia.

Y tanto o más valiosa para desarrollar recursos:

Saber cuándo parar.

 

Las series saben hacer esto y las relaciones de codependencia también: generan cortes de emoción que desencadenan subidas y bajadas bruscas. No hay monotonía.

 

Lo mismo hacen los grandes atletas, mezclan un trabajo explosivo, con períodos de descenso y recuperación que no son evidentes.

 

Creo que uno de mis mayores sesgos es empacharme de experiencia cuando algo me gusta o se vuelve costumbre; puede ser comida, libros, ejercicio, trabajo…

 

Y cuando esta inercia se vuelve una regla, acabo frustrado por no ver los mismos resultados que en otros momentos aún con cada vez más esfuerzo invertido.

 

En oposición a esta experiencia, existe una anécdota de Hemingway: todos los días  escribía, y su criterio para detenerse, era el momento preciso en que se sentía más inspirado.
Cuando su lucidez llegaba a una cima, se detenía. De ese modo se quedaba con mucho entusiasmo para retomar al día  siguiente.
La energía y la atención, son recursos que tardan en renovarse y es difícil darse cuenta de esto porque son abstractos.
No son tan difíciles de cultivar si aprendemos nuestros ritmos, ciclos, tendencias.
Es más fácil escribirlo que hacerlo, ya que una inercia es energía complicada de frenar, pero cuando mantengo algo sencillo, como ahorrar, meditar, entrenar, comer bien, sin tanta complicación y con resultados pequeños que mi parte crítica descalifica en un principio, me es cómodo mantener un ritmo sostenible con resultados interesantes en una semana y muy dramáticos en un para de meses, ya no se diga en años.
Es una estrategia complicada no sólo por que romper ritmo es algo antinatural para las leyes físicas, sino también porque su opuesto el esfuerzo exponencial es altamente celebrado, pero al descubrir lo que genera empieza a disfrutarse.
Cuando quieras ver desarrollo en algo valioso para ti: empieza y trata de percatarte del momento en que fluyes para ejecutar o vivir eso…
Ahí encontrarás un umbral que si interrumpes y reanudas en otra ocasión te permitirá crecer sin dolor y con ligereza:
quedarte con ganas de más.
Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2022 Arturo Hernández

6 comentarios en “Quédate con ganas de más.”

  1. Siempre había pensado en un “saber cuándo detenerme” muy diferente al enfoque que propones en esta entrada, Doc.
    Qué interesante verlo así.
    Gracias!

  2. Me gustó, me puso a reflexionar un poco sobre cómo a veces hacemos ejercicio hasta un nivel ilógico porque no hemos hecho en mucho tiempo y por esa razón no regresamos al gym al día siguente dado que nos duele todo de manera sobre humana. Si supiéramos parar y regresar al día siguiente con más ganas y menos dolor, creo que los gym’s estarían llenos y no sólo en enero…

    1. Sofi!

      Qué gusto saber de ti!

      Sí… no estamos diseñados para sentir dolor, salvo cuando la vida nos ha obligado a volverlo familiar.

      Si éste no es el caso, es natural que dejemos a medias experiencias que sabemos que nos convienen pero implican esfuerzo.

      Incrementar cargas graduales de estrés para incorporar buenos hábitos es una forma muy eficiente de generar continuidad a partir de establecer pausas.

      Un abrazo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *