5. Atrévete a Compartir lo que sientes.
Hago un precisión en este título antes de empezar…
Compártelo en un papel o en terapia o con un amigo o familiar que te contenga sin juzgarte.
Es normal sentir muchísimas cosas. La mayor parte desagradable cuando terminas una relación con alguien.
Una manera de liberar esa tensión supone escribir o hablar. Durante un rato será muy saludable que lo cuentes.
Pero cáchate cuando esa expresión se vuelva un discurso trillado para hacerte sentir una victima de la circunstancias. El objetivo de compartir es descargar y tomar perspectiva de lo que sientes.
No regodearte con masoquismo en la misma historia por costumbre.
Descárgate en una libreta. Carga con un cuaderno y una pluma todo el tiempo. Tendrás tiempos en la fila del supermercado o en noches de insomnio. Esa libreta va a atrapar todo lo que se filtre sin control en tu cabeza. Te va a curar y aclarar tu nostalgia, tu duelo, tu rabia.
Así pues, compártelo. Tu referencia de que está funcionando la descarga será un sentimiento de alivio. Si lo que sientes es otra cosa, una experiencia desagradable… busca otro espacio o persona para compartir tu proceso.
La ventaja de una libreta inerte es que nunca te va a juzgar, y será un registro estadístico de tu proceso, en donde te darás cuenta de que hay días malos y días buenos. Eso te ayudará a sentirte mejor en un momento de melancolía o de impotencia, pues te darás cuenta de que tiene caducidad.
Hay personas que tienen problema con expresar lo que sienten y hay otras que tiene problema para regular lo que expresan. Si eres del primer tipo, arriésgate a compartir lo que tienes en tu interior en papel o con alguna persona, eso te ayudará a organizarte y descargar un peso abrumador. Si, por el contrario, eres del segundo tipo, de las personas que repiten y repiten la misma historia hasta cansar a sus seres cercanos, es momento de que consideres que hay 2 elementos importantes a considerar además de tu descarga: empatía y autoprotección.
Empatía se refiere al esfuerzo consciente por pensar como si fueras tu expareja, y como si fueras la persona sobre la que te descargad de manera sistemática. Es posible que tu angustia, tu coraje, tu tristeza y tu dolor te hagan difícil esta tarea, sin embargo, si logras distanciarte de la emoción para colocarte en otro ángulo de tu experiencia, empezarás a sentir algo diferente, el cambio de emoción y de perspectiva, ya supondrán en sí mismos, una evolución. La empatía incluso te posibilita en una situación límite a hablar con tu ex sin repetir patrones que te enganchen.
Por otro lado, auto protección se refiere a que no te expongas a una experiencia que te retraumatice, que te desorganice, o incremente tu malestar. En ocasiones contarle a alguien que ya se cansó de escuchar tu versión o de reclamarle a tu ex, en caso de que haya todavía comunicación, sólo incrementará tus molestias. Aquí resulta muy valiosa la descarga con un profesional, o con alguien muy, pero muy empático que sepa escucharte sin darte un consejo inmediato que no estás listo para ejecutar, o con un papel. Una hoja, al carecer de emociones, va aguantar toda tu carga sin reaccionar, ni juzgarte. No quedarás expuesto o vulnerable, pero si más ligero.
Si consideramos la empatía, en particular, estamos listos para seguir en tu proceso de cicatrización, trata de ver las cosas como las vivió tu ex, ten cuidado con irte a los extremos de ser una víctima o de justificarlo. Trata de verlo como un ser humano con limitaciones y grandezas, con buenos días y malos momentos.
2 comentarios en “5. Atrévete a Compartir lo que sientes.”