Hace un tiempo escribí una entrada que aludía a la mejor película de terror que podríamos encontrar, la que nos inventamos en nuestra cabeza con fantasías de catástrofe en momentos de desesperación.
Es muy frecuente que al vivir incertidumbre, nos preparemos en cabeza y corazón para el peor escenario: simple supervivencia.

Sin embargo, perdemos de vista que así como nuestro cuerpo reacciona a las enfermedades para protegernos con un sistema inmune que aprende de batallas orgánicas pasadas, nuestra historia emocional también nos preserva de pérdidas presentes y futuras.
Cada lágrima que derramamos, cada momento de angustia, nos capacitan para ser más empáticos y para poder lidiar con situaciones más complejas si logramos cicatrizar nuestras emociones.
En ese caso, contamos con un repertorio de estrategias inconscientes y viscerales que saldrán de forma en automática en momentos de frustración, para, por lo general, darnos cuenta que lo que imaginábamos que iba a suceder es menos doloroso de lo que anticipábamos en nuestra imaginación.
La próxima vez que empieces a imaginar una situación con la que no crees poder, ten en cuenta que esa preocupación es una reacción natural de tu interior para protegerte, pero también considera que la certeza de lo que llegará, agradable, o no tanto, no te agarrará tan vulnerable como te imaginas.
Psicólogos y Terapia terapia de Pareja presencial y en línea en México DF, ahora CDMX, brindamos atención en colonia del Valle y Narvarte
Copyright secured by Digiprove © 2017 Arturo Hernández
Es un punto interesante y no lo había visto desde esta perspectiva, como una reacción natural mas bien lo empezaba a ver como una reacción negativa.
Gracias!
¡Excelente semana Miriam!