Hace un tiempo leí el libro de Los cuatro acuerdos de Miguel Ruíz.
Me gustó mucho su propuesta de dar lo mejor de uno mismo, me gusta más su aclaración al respecto, que se refería a que hay diferentes umbrales de excelencia en la misma persona en diferentes momentos de la vida.

Dar lo mejor de mí variará según la edad que tenga, la emoción que viva, si estoy embriagado o enamorado o enfermo.
Pienso y siento que ese umbral de dar lo mejor que uno tiene, viene influido también por algo que leí en otro libro llamado El Efecto Compuesto de Darren Hardy, ese dar lo mejor de uno con nuestro cuerpo, administración de recursos o relaciones, será más fácil y fluido si hay hábitos y constancia incluso en los momentos en los que no tenemos tantas ganas o necesidad de hacer algo valioso que nos hace crecer o sentirnos más satisfechos.
Dar lo mejor de uno y tener continuidad o inercia generan lo que somos ahora en peso, economía o calidad de relaciones.
Si somos más sensibles al momento y contexto que vivimos podremos dar un “mejor de mí mismo” que quizá parezca insignificante si lo comparamos con logros personales pasados o con el desarrollo de otras personas.
Sin embargo, esa ejecución o compromiso valioso cuando se suma a lo largo de un año o una vida, hará algo exponencial que nos definirá de una manera que no pensamos cuando nos sentimos mediocres o tibios.
Es mejor hacer un poquito insignificante de cambio favorable, que puede darte inercia que dejar una empresa titánica para mañana o para el “cuando tenga tiempo”.
Psicólogos y Terapia terapia de Pareja presencial y en línea en México DF, ahora CDMX.
Copyright secured by Digiprove © 2017 Arturo Hernández