En cualquier situación que representa un conflicto en nuestra vida, sin darnos cuenta, hacemos lo más difícil.

preocuparnos
Cuando nos encontramos con que algo nos duele o nos sentimos confundidos o con incertidumbre, en automático, hacemos lo más difícil.
Cuando nos quejamos o nos sentirmos vulnerables, de manera natural, hacemos lo más difícil.
Cuando somos indecisos, hacemos lo más difícil.
Lo más difícil, y en ocasiones lo más doloroso, es imaginar.
Imaginar catástrofes, sentir remordimiento, compararse con los demás o con uno mismo, juzgarse, revivir una y otra vez los fracasos del pasado en nuestra memoria.
El estatismo o la repetición de lo que nos duele, supone lo más difícil: vivir en nuestra cabeza un infierno que no existe de forma física. Sentir que el agua nos llega al cuello, que no tenemos suficiente tiempo, dinero o recursos, la preocupación por lo que opinaran de nosotros, el miedo a perder algo que tenemos y que es probable que esté con nosotros por muchísimo tiempo…
Lo más difícil es preocuparse, requiere muchísima energía, incrementa la ansiedad y el sentimiento de impotencia.
Es paradójico que lo más fácil: hacer algo difierente a lo que hacemos siempre, nos cueste tanto trabajo.
La próxima vez que te encuentres con que algo te paraliza o te preocupa, empieza con un movimiento pequeño, eso bajará tu angusita y te quitará telarañas de miedo de los ojos.
Arturo Hernández Vera, especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja
Psicólogos y terapia individual y terapia de pareja en México, Distrito Federal, D.F., ahora CDMX.
Copyright secured by Digiprove © 2016 Arturo Hernández
Gracias es de gran ayuda
Un gusto Patty.
¡Buen inicio de semana!