| ¿Cómo aprendo a quererme?
El otro día mandé un correo en el que hablaba de volverse empresario emocional, es decir, buscar la generación de amor propio para compartirlo y evitar el riesgo de depender emocionalmente de alguien y andar con la preocupación de en qué momento perderemos el suministro de amor o reconocimiento que brinda esa persona, la aparición de celos, el vacío y la opresión en el pecho cuando se pierde una relación.
Y entonces, después de escribir o decir cosas tan bonitas como: “Anda, crea amor propio para compartir, en lugar de buscarlo”, llega alguien y me dice: “Ok Arturo, ya entendí eso de generar amor por mi cuenta, pero, ¿cómo le hago?”
¿CÓMO LE HAGO PARA AMARME A MÍ?
Es buena pregunta, ¿no? Ya ando muy emocionando diciendo mis cosas, y me dicen, va, te la compro, pero pásame la receta completa, si no, no me alborotes.
Normalmente es bien visto que “seamos modestos”, no fanfarroneemos, no seamos arrogantes, no seamos presumidos…
El problema es que tratando de cuidar de no ser egoístas, egocéntricos, ególatras, creídos… llega un punto en que perdemos nuestra propia identidad.
Alguna vez le dije a alguna persona que erró su profesión, que debió estudiar mercadotecnia, por la sencilla razón de que sabe qué quiere su público. Se ha diseñado para atraer a cierta clase de personas con una precisión brutal. Sabe qué quiere esa persona, sabe qué decir para atraer a esa persona, sabe cuándo jalar o estirar para atraer a esa persona, sabe todos los gustos de esa persona, puede ser el individuo más romántico y detallista sin ser empalagoso con esa persona, sabe el tipo de cuerpo que quiere esa persona, sabe la dosis de placer exacta que esa persona es capaz de merecer, recibir y disfrutar, sabe la cantidad de madrazos que puede recibir esa persona antes de irse, sabe cosas de esa persona que ni ella sabe de sí misma…
Irónicamente, al ser especialista de su público o de la otra persona, se va perdiendo el conocimiento de la propia mismidad, y de ahí viene un terror a perder aquello por lo que se ha luchado tanto: por aprender a la otra persona.
Es comprensible la aparición de celos, o el miedo a perder la atención de esa persona. Nos hemos especializado, le hemos invertido a un objetivo toda nuestra energía, nuestro tiempo, nuestra fe. Al mismo tiempo nos hemos perdido a nosotros, nos hemos traicionado, y por eso cuando la otra persona amenaza con irse surge una angustia tremenda, porque estamos perdiendo toda nuestra inversión.
Checa la siguiente proporción y no la olvides:
EL GRADO DE ATENCIÓN Y ENERGÍA QUE PONES EN ALGUIEN MÁS, ES EQUIVALENTE A LA ENERGÍA O ATENCIÓN QUE ESTÁS DRENANDO DE TI.
Hasta aquí el panorama se lee muy trágico. No obstante, ahora viene la respuesta a la pregunta inicial: ¿Cómo le hago para… que no me duela tanto si la otra persona no me corresponde o se va? controlar mis celos enfermos por la otra persona? salir de una relación de dependencia y maltrato?
Volviendo a la fuente de todo, a lo que sí puedes controlar, a lo que se ve mal convencionalmente…
A tu propia mismidad.
Aprendiendo a quererte y a conocerte.
Y de nuevo, eso se lee muy bonito, pero ¿cómo lo aplico? Aprende a hacer las cosas por ti y para ti. ¿No te pasa que cuando te enamoras haces cosas con facilidad que en otras ocasiones no haces? Cuando te enamoras de alguien más, sacas tu mejor versión.
Aunque se lea cursi: enamórate de ti, inspírate por ti, no por alguien más… Arréglate para ti, no para alguien más. Báñate para ti, no para alguien más. Come bien para ti, no para tener el cuerpo que supones que alguien más deseara… lo mismo aplica al ejercicio, hazlo por ti, no por alguien más. No busques cambiar tu cuerpo para que te acepten. Acéptate como eres, si tú no te aceptas, si tú te criticas o te rechazas, ¿¡cómo carambas esperas que alguien no te rechace?! En tal caso cambia tu cuerpo por ti, para explotar su potencial y cultivar su salud. Trabaja y haz dinero por ti, no por alguien más. Establece metas y ve por ellas, por ti, no por alguien más. Para que después el resentimiento no te abrume y te haga decir cosas como: “He dado todo por ti, ¿y así me pagas?” Aprende por ti, no para impresionar a alguien más. Di sí o no para quedar bien contigo, en lugar de quedar bien con alguien más. Perdónate si te equivocas, tienes la capacidad de reparar. No tienes porque saberlo todo, aunque te lo hagan creer. No te maltrates o te critiques, porque estás entrenándote entonces para tolerar la agresión de los demás. Nadie va a aceptar más maltrato de alguien que el umbral de maltrato que todos los días se aplica. No tengas expectativas irreales de la otra persona, ni intentes cambiarla para que te complazca cuando tú lo necesites.
Es probable que ahora me pregunten: ¿y qué onda con los riesgos de volverse tan “egocéntrico”, tan enfocado en uno mismo? Los riesgos se desvanecen, porque ya no andaremos con la necesidad de manipular a quien nos rodea para que nos complazca, nos complaceremos nosotros mismos, no andaremos necesitados de la aprobación ajena, tendremos nuestro propio respeto, no estaremos temiendo el rechazo o el fracaso, porque hemos sido fieles a nosotros mismos, no estaremos resentidos con alguien que no “nos valora”, porque estaremos convencidos en nuestro interior de nuestra valía.
Por eso es importante que te quieras y aprendas a dejar que te quieran. Que cuando alguien tiene un detalle de consideración contigo no lo minimices, lo devalúes, o te preguntes de inmediato qué pretende… Aprende a confiar en los demás, pero más importante y sobre todo, si te han lastimado o has sentido que te traicionan:
APRENDE A CONFIAR EN TI
|
Psicólogos y terapia de pareja en línea en la Ciudad de México Distrito Federal, DF, CDMX, Colonia del Valle y Narvarte, Benito Juárez.
Copyright secured by Digiprove © 2018 Arturo Hernández