Había una vez un niño… había una vez un viejo
Había una vez un niño del que se burlaban en preescolar por su acento marcado y extranjero.
Había una vez un niño que era azotado tres veces por semana por un gigante, desde que tuvo 6 hasta los once cuando dejó de llorar.
Había una vez un joven que tenía el rostro desfigurado por acné y contemplaba detrás de las gradas su baile de graduación.
Había una vez un hombre que internaron a los 36 por vomitar sangre por úlceras debidas a su alcoholismo crónico.
Había una vez un hombre que sentía que nadie lo quería y que se vio obligado a regresar a un empleo que detestaba para pagar la pensión de su hija y una renta en un lugar execrable.
Había una vez un hombre que a los 50 comenzó a generar una fortuna y a los 60 se casó
Había una vez un viejo que se enfermo de tuberculosis, perdió 30 kilos y unos años después murió de leucemia, y durante ese proceso no dejó de trabajar, ni de gozar de lo que hacía.
Había una vez un hombre que murió feliz y pasó casi toda su vida embriagado sin perder su lucidez, sabiendo que su estilo de vida no era para todos, pero que quien quisiera podía aprender algo o mucho de él.
Al niño, al joven, al hombre y al viejo, le gustaba que le llamaran Hank.
Su apellido Bukowski.
Arturo Hernández Vera especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja
Psicólogos y terapia individual y de pareja en México D.F. y CDMX, Cólonia del Valle y Narvarte, Delegación Benito Juárez.
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¡Hola!
Quería releer esta entrada y no sé porque no me aparece. ¿Podrias volver a compartirla? Me gusta mucho.
¡Hola Rafael!
¡Gracias por mantenerte al pendiente de mi blog!
¡Aprecio mucho tus retroalimentaciones!
Ya lo corregí.
De cualquier modo te mando el enlace a tu correo personal.