Aprender de una pared

Una pareja de amigos me invitó a una pared rocosa sintética para escalar que está en Eje  Central, aquí en la CDMX, como alguna  vez reseñé cuando patiné en hielo, creo que las experiencias físicas nos brindan metáforas valiosas para la vida en general.

Me encantó la experiencia aún cuando todavía tengo los antebrazos y los tendones de los dedos resentidos.

Aprendí muchas cosas de la experiencia y pienso dedicarle un poco de tiempo a esto durante el año.

 

Aprendí a estar presente sin esfuerzo: cuando uno está en una situación nueva, estimulante y que obliga a tu cuerpo a poner atención se te olvidan los hubieras y la angustia. Sólo sientes lo que te corresponde hacer en el momento.

Aprendí que si eres humilde y le pides apoyo a gente que tiene más experiencia que tú, con gusto te darán mucha información valiosa.

Aprendí que no sólo se trata de fuerza sino también de técnicas  y mañas que da el tiempo y que uno como aficionado no está obligado a saber.

Aprendí que a veces la primera vez te frustra, porque no avanzas casi nada a pesar de mucho esfuerzo, pero la segunda es más fácil aún cuando duele más y la tercera es más difícil no acabar.

Aprendí que el cuerpo es bien noble y aprende más rápido de lo que uno imagina, si las cosas se hacen por el puro gusto.

Aprendí, o recordé, que un logro chiquito en un área desconocida es una muy buena inyección de autoestima.

Recordé, también, que la mejor terapia implica sumergirse en un juego que te saque de la rutina y de los pensamientos y emociones advenedizos que carcomen la cabeza.

Aprendí que lo que uno hace como hábito te ayuda o te perjudica al iniciar empresas nuevas.

Aprendí que tengo  músculos, tendones y ligamentos que no sabía que existían.

Espero y deseo que así como encontré esta actividad tan gratificante para concluir e iniciar un año, tú también halles algo que te entusiasme, e inspire.

Psicólogos y Terapia terapia de Pareja presencial y en línea en México DF, ahora CDMX, brindamos atención en colonia del Valle y Narvarte

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2 pensamientos sobre “Aprender de una pared”

  1. Hay muchas gracias, que linda info, fíjate que yo lo he intentado dos veces en mi vida. La primera fue en una pequeña en Kidzania y me sentí como tu ahora, pues lo logre jeje y es una verdadera satisfacción. Y la segunda ocasión fue durante mi estancia fuera de aquí y no lo hice, avance un poco mire hacia abajo y valió pues un miedo tremendo me invadió, comencé a temblar y decidí bajar.

    Y si, acabo de encontrar una actividad inspiradora y motor para mi. Muchas gracias!

    Saludos y muchas gracias por compartir Arturo.

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