Creo que todas las emociones que sentimos tienen un propósito.

Incluso las desagradables, las que se ven mal por la urbanidad.
En varias ocasiones les digo a mis pacientes, que por más psicólogo que sea o por más terapia que tome, individual o de pareja, me gana la humanidad en ocasiones.
Por más psicólogo que sea, siento celos, miedo, inseguridad, me comparo, siento envidia…