Hace unas horas escuchaba y platicaba con un paciente.
Le comentaba acerca del verdugo interior que todos tenemos.
Aquella voz en nuestro interior que nunca está satisfecha y que siempre piensa en el hubiera…

Aquella voz que nos paraliza, o que nos reprocha nuestros movimientos.
Aquella voz que se sintoniza con las críticas u observaciones del exterior para maltratarnos.
Aquella voz que sólo nosotros escuchamos en el interior de nuestra cabeza, y que entre más silencio hay, más fuerte grita.
Aquella voz que más o menos se distrae cuando estamos saturados de actividades o en movimientos.
Aquella voz que se calla cuando disfrutamos algo y nos entregamos al presente, sin recordar el pasado ni preocuparnos por el futuro.
Le compartía a mi paciente que hay una forma de hacer que este verdugo que siempre nos exige más pueda estarse quieto:
Se llama: meta análisis.
Es analizar al que analiza y juzga… Describir nuestro proceso de pensamiento antes de que suceda…
Pongo un ejemplo:
Si en la mañana me había propuesto hacer ejercicio, pero tengo sueño o flojera, normalmente lo que me pasa es:
A) O bien, no me levanto y me amodorro, me levanto con remordimiento después para criticarme por decir que voy a cambiar y que no hago nada de lo que me propongo, quedándome así con menos ganas de hacer ejercicio o levantarme temprano la próxima ocasión listo para volver a castigarme…
B) O bien, me levanto, corro, o hago lo que debía y quería hacer, y entonces me reprocho que pude haber hecho más, que como espero tener resultados si no me aplico lo que debo…
Eso es el pan de cada día, en el trabajo, con la familia, con el manejo del dinero, con rutas para evitar el tráfico… Con todo siempre hay una mejor manera de hacer las cosas…
Con este discurso interno tan agotador, algo que me ha funcionado, es mostrarme atento a lo que me voy a decir, considerando situaciones previas.
Es decir, en el caso anterior, amodorrado en la cama, entre sueños me digo: “aquí es donde te vas a empezar a azotar y te presionarás para ir y tendrás menos ganas de levantarte y entonces te criticarás y te darán menos ganas de pararte”.
Es chistoso, no podemos hacer dos cosas al mismo tiempo. No podemos criticarnos, si ya antes estamos describiendo lo que está a punto de suceder. Es también interesante que mientras pienso la manera en que me maltrataré dentro de mi cabeza, lo que me diré o la sensación física que me provocaré, ese malestar o monólogo se detiene.
Así, te invito a que la próxima vez que algo te estrese o te genere una emoción desagradable o te empieces a decir que pudiste haber hecho mejor algo, pongas atención y consciencia a lo que estás a punto de decirte o hacerte sentir, tomando como referencia la última vez que viviste algo semejante.
Arturo Hernández Vera, especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja
Psicólogos y terapia individual y de pareja en el D.F., ahora CDMX.
artherver@yahoo.com.mx
0445530729624
Copyright secured by Digiprove © 2016 Arturo Hernández
Arturo, Gracias por compartir este top, pues es cierto que el peor verdugo que tenemos es nosotros mismos. Lo pondré en práctica.
Saludos
¡Marco!
¡Éxito con reconciliarte con tu verdugo interior!